Un conflicto armado entre indígenas del Caribe Norte de Nicaragua e invasores de tierras de otras zonas del país se intensificó en las últimas semanas y provocó la muerte de nueve personas y más de una veintena de heridos.

Los indígenas aseguran que la invasión de tierras de personas que denominan "colonos" se ha venido incrementando en los últimos meses y que los ocupantes no solo se toman propiedades de manera ilegal, sino que cometen fechorías en contra de los comunitarios.

"Nuestra reacción violenta responde a que ellos (colonos) no solo toman nuestras tierras ancestrales de forma ilegal, sino que también roban ganado y siembras, cometen crímenes contra mujeres a las que abusan y eso no lo podemos permitir", dijo el jueves a la AP Rufino Romero, comunitario indígena.

El gobierno del presidente Daniel Ortega informó que un grupo de indígenas de la etnia miskita del municipio de Waspam, ubicado en la margen nicaragüense del río Coco que colinda con territorio hondureño, se organizó para desalojar por la fuerza a colonos que, según ellos, han invadido sus territorios.

Ortega dijo en un acto público el 7 de septiembre que los conflictos se han originado debido al tráfico de tierras que ejercen algunas personas, que movilizan a decenas de familias del Centro y Pacífico a propiedades comunales a las que les dicen que se las venden, aun cuando saben que son tierras cuyo dominio no puede ser traspasado.

El último de los fallecidos se registró el 14 de septiembre en el municipio de Waspam, cuando se realizaba un desfile en honor a las Fiestas Patrias y los que piden la salida de los colonos, protestaron a los representantes del gobierno por no responder a sus demandas. Un disparo alcanzó a Mario Lemans, un directivo del partido indígena Yatama, que murió horas después.

"Acá el responsable es el gobierno de la situación, se le ha dicho incansablemente que esta situación no puede seguir, que la sangre y la muerte no pueden seguir, pero no responde a como se debe y esto se puede poner peor", dijo a la AP, Reynaldo Francis, alcalde de Puerto Cabezas, capital del Caribe Norte.

El presidente Ortega ha dicho que lo más indicado es que las autoridades locales miskitas, sean las que encuentren a través del diálogo la solución a los problemas y que el gobierno con una comisión conformada por la Procuraduría General de la República, la Policía y el Ejército, acompañe los procesos de negociación.

"¿Y mientras tanto esa comisión se forma y llega, nos seguimos matando?", preguntó Rufino Romero, comunitario indígena. "No, esto es de tratar de superarlo ya, no puede esperar más, porque la gente está muy violenta", exigió.

El doctor Alejandro Bonilla con experiencia en conflictos de pueblos indígenas y afro descendientes para la defensa de sus derechos y propiedad comunal, dice que la solución al conflicto no se puede delegar a las autoridades locales.

"Un problema estructural del Estado, no lo pueden resolver los comunitarios, ya lo hubiesen hecho, acá urge una respuesta gubernamental contundente, que termine con las invasiones de tierras y con ello el dolor, la sangre y la muerte", dijo Bonilla.

El 15 de septiembre, una camioneta en la que se transportaban indígenas fue atacada por policías que hicieron señal de alto sin que alguien hiciera caso. Los indígenas acusan a la policía desplegada en la zona, de disparar al vehículo y las autoridades policiales, afirman que el fuego vino primero de los comunitarios.

De la refriega resultaron heridos de bala tres indígenas, entre ellos Romel Constantino Washington, vicepresidente de Wanky Twi, comunidad indígena de Tasba Raya, quien se encuentra grave en un hospital capitalino.

Semanas antes el jefe de la policía de la zona de Waspam afirmó que los indígenas quemaron al menos 18 viviendas a los colonos en la zona del río Coco.