Uno de los líderes de un cártel del narcotráfico al que se responsabiliza de la desaparición hace un año de 43 estudiantes en el estado sureño de Guerrero fue detenido, informaron las autoridades mexicanas, al tiempo que forenses argentinos expresaron sus dudas sobre la reciente identificación de los restos de uno de los alumnos.

Renato Sales, comisionado nacional de Seguridad, confirmó el jueves la detención de Gildardo Lopez Astudillo, de 36 años, miembro de la organización Guerreros Unidos, al que acusó de ser el autor material de la desaparición de los estudiantes. La detención tuvo lugar en Taxco, una localidad turística vecina a Iguala, donde se esfumaron los jóvenes.

La versión oficial del gobierno mexicano sostiene que policías locales detuvieron de manera ilegal a los 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa la noche del 26 de septiembre de 2014 y se los entregaron al cártel, que los trasladó al basurero de Cocula, una localidad vecina, donde los ejecutó y los quemó. Después introdujo los restos en bolsas de plástico y los lanzó a un río vecino.

En apoyo a esta teoría, el miércoles la procuradora general de la República, Arely Gómez, informó que nuevos análisis de ADN de dos de los restos enviados a la Universidad de Innsbruck en Austria y localizados en la única bolsa recuperada del río, coincidían con las familias de Alexander Mora y Jhosivani Guerrero.

Sin embargo, el Equipo Argentino de Antropólogos Forenses (EAAF), que ha colaborado con la PGR en apoyo de las familias, dijo el jueves en un comunicado que la identificación del segundo estudiante no es concluyente y que por ello no se puede asegurar que Jhosivani Guerrero de la Cruz haya muerto calcinado.

"La coincidencia genética es baja en términos estadísticos", indicó el grupo en un comunicado, porque la técnica utilizada es experimental y porque los sitios de recuperación de los restos, el río San Juan y el basurero de Cocula, "son inciertos y problemáticos".

Por ello, señaló, que los restos analizados en la Universidad de Innsbruck sean de Jhosivani Guerrero solo debe ser considerado "como una posibilidad", no como un hecho.

La nota añade, además, que "por el momento, aún no se ha podido establecer que en el basurero de Cocula existan restos humanos que correspondan a los normalistas", mientras que sí se han hallado restos de otras personas.

A la espera de que el nuevo detenido pueda dar más datos sobre el destino de los jóvenes, las únicas evidencias sobre el supuesto paradero de ellos son los restos enviados a Innsbruck.

En diciembre se identificó de forma contundente, por ADN nuclear, a uno de los estudiantes, Alexander Mora Venancio, pero el EAAF recuerda que tampoco ha podido constatar de forma independiente el origen del hueso con el que fue identificado Mora y que estaba mucho menos deteriorado que los otros hallados en la bolsa del río San Juan.

Para el EAAF esa primera identificación es clara, pero la segunda no, y lo explicó a la AP con un ejemplo: el ADN nuclear (por el que se identificó a Mora) es como tener el nombre, con todos los apellidos de una persona, pero el ADN mitocondrial (con el que se identifica a Guerrero) es como saber sólo que se apellida Rodríguez: puede haber varios y no ser familiar directo.

En su intervención, la propia procuradora matizó que se trata de una coincidencia "moderada" del resto encontrado con el ADN de la madre de Jhosivani Guerrero. Sólo habló de "una posible correspondencia" entre las muestras y encargó al juez competente que dictaminara si se podía dar al joven como identificado.

El equipo argentino explicó que el método utilizado ahora es un análisis "experimental", que era el único disponible ante un resto calcinado tan deteriorado, pero que dicha técnica puede dar "errores y falsos positivos" y "no se utiliza como método único de identificación" salvo en un "contexto cerrado", por ejemplo, un accidente de avión o de autobús donde los restos que se recogen en el lugar del accidente nada tienen que ver con el entorno.

En este caso, hay un escenario "abierto" porque los restos analizados pueden estar contaminados, ya que en el basurero de Cocula los peritos argentinos han encontrado restos humanos que no son de los estudiantes y en esa región hay cerca de 300 desaparecidos.

El informe de este mes de los expertos de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos afirmó, por su parte, que en dicho basurero no se pudieron calcinar 43 cuerpos. Pese a los seis meses de trabajo, los expertos no pudieron descartan que los jóvenes hubieran sido incinerados en otro lugar, ni tampoco que pudieran estar vivos. No saben qué les paso.

El documento también sugiere una nueva línea de investigación: que el móvil del crimen pudo ser que los estudiantes tomaron por error un autobús que contenía heroína o dinero del que se transporta de forma ilegal por esa vía desde Iguala a Chicago, en Estados Unidos.

Los peritos argentinos lamentaron también que la fiscalía no informara adecuadamente a las familias de los afectados "poniendo en riesgo el derecho de las víctimas a conocer los hechos sobre sus familiares desaparecidos con el debido tiempo y asistencia".