Estados Unidos y Cuba deberán poder transformar sus nuevas relaciones diplomáticas en una asociación comercial más profunda antes del final del año con la reanudación del servicio postal directo y un acuerdo sobre vuelos comerciales regulares entre los dos países, dijo un funcionario estadounidense.

Washington y La Habana van a iniciar un "programa piloto" para permitir a cubanos y estadounidenses enviar correo directamente entre los dos países antes de que se acabe el año, precisó el funcionario.

El programa usaría los aeropuertos de Miami y La Habana.

Además, ambas partes están finalizando un acuerdo para reanudar vuelos comerciales directos y regulares, aunque los primeros vuelos no ocurrirían antes del próximo año. En estos momentos, los viajeros cubanos y estadounidenses deben usar vuelos fletados, un proceso con muchas dificultades.

Washington planea además publicar pronto nuevas regulaciones para facilitar las visitas de ciudadanos estadounidenses a la isla y hacer negocios con sus crecientes filas de empresarios.

El funcionario, familiarizado con las gestiones diplomáticas, describió progresos significativos en las discusiones cubano-estadounidenses desde que los dos antiguos enemigos reabrieron embajadas en julio. Durante una reunión en La Habana la semana pasada, las delegaciones de ambas naciones fijaron una hoja de ruta hacia la solución de medio siglo de conflictos económicos y jurídicos dentro de los próximos 15 meses.

Aunque espinosas interrogantes sobre derechos humanos y reclamos de compensación no serán resueltas inmediatamente, el funcionario dijo que los primeros pasos hacia una normalización más amplia de los lazos se darán pronto.

Primero, el gobierno de Barack Obama planea actuar por su cuenta en los próximos días con un nuevo conjunto de normas diseñadas para relajar el embargo contra Cuba, dijo el funcionario, que pidió preservar el anonimato por no estar autorizado a detallar el proceso públicamente.

El objetivo es retomar el proceso donde Obama lo dejó en enero cuando relajó las restricciones económicas a Cuba en la forma más drástica desde la ruptura de las relaciones bilaterales en 1961. La medida buscó eliminar trabas burocráticas para los viajes de estadounidenses a la isla, permitir a compañías norteamericanas exportar teléfonos, computadoras y tecnología de internet, y enviar suministros a empresas privadas cubanas.

Pero las gestiones para expandir negocios, turismo y otros intercambios se han encontrado con una serie de leyes y obstáculos estadounidenses, para no decir una respuesta mixta de los líderes políticos cubanos, dijo el funcionario.

Muchos viajeros estadounidenses aún necesitan ir en viajes supervisados en grupos. El servicio regular de aerolíneas no ha satisfecho varias condiciones federales. Cruceros y ferris siguen tratando de concretar rutas marítimas regulares con las autoridades cubanas. Las compañías de telecomunicaciones no han podido establecerse ni enviar equipo a la isla apenas 90 millas (145 kilómetros) al sur de Florida. Y el gobierno cubano ni siquiera está usando sus conexiones de internet cerca de su máxima capacidad.

Las nuevas reglas estadounidenses deberán ayudar a superar algunos de esos obstáculos burocráticos, dijo el funcionario, aunque declinó comentar en detalle. Solamente el Congreso puede levantar el embargo, y gran parte de la expansión prevista en los lazos económicos bilaterales depende de la cooperación del gobierno comunista de la isla.

Cuando Obama explicó su visión hace ocho meses, dijo que sus objetivos eran, por un lado, aliviar las dificultades económicas en la isla, y por el otro, estimular el desarrollo de un mercado privado fuera del control estatal.

Algunos logros pueden ser esperados para el fin del año, dijo el funcionario.

El funcionario delineó otros objetivos alcanzables este año: Cooperación antidrogas que vaya más allá de los esfuerzos de intersección de la Guardia Costera para incluir una colaboración de la agencia federal antidrogas DEA con su contraparte cubana, trabajos ambientales conjuntos y progresos en el establecimiento de rutas marítimas de pasajeros.

Funcionarios de ambos países tienen esperanzas de resolver las mayores diferencias para diciembre del 2016, antes que Obama deje la presidencia.