El gobierno estadounidense y General Motors llegaron a un acuerdo para resolver una investigación penal sobre cómo la empresa automotriz de Detroit violó la ley al encubrir un problema letal con los interruptores de encendido de automóviles pequeños.

Con el arreglo anunciado el jueves por los fiscales, GM pagará una multa de 900 millones de dólares.

Además la empresa automotriz aceptó retener a un supervisor independiente para que revise y evalúe sus políticas para asegurar que está cumpliendo el acuerdo.

Las acusaciones de GM de fraude por vías electrónicas y encubrimiento de hechos materiales serían aplazadas si la empresa cumple con los términos del acuerdo.

El año pasado, General Motors llamó a reparación 2,6 millones de autos en todo el mundo de sus modelos Chevrolet Cobalt y Saturn Ion para reemplazar los interruptores defectuosos, que pueden cambiar inesperadamente a la posición de apagado. Esto desconecta el motor y desactiva la dirección asistida, frenos y bolsas de aire.

El problema ocasionó accidentes en los que murieron al menos 124 personas y otras 275 más resultaron heridas, según abogados a cargo de un fondo establecido por GM para indemnizar a víctimas. Las familias de las víctimas mortales recibirán al menos un millón de dólares. GM ha apartado 625 millones de dólares para indemnizar a la gente y además enfrenta muchas demandas por este asunto.

La compañía admitió que algunos de sus empleados tuvieron conocimiento del problema durante más de una década, pero ningún auto fue llamado a reparación antes del inicio del año pasado.