Un testigo crucial en el juicio a un sacerdote acusado de viajar a Honduras para acosar sexualmente a niños pobres de la calle durante viajes misioneros se retractó en el estrado.

El hombre de 24 años testificó el martes en un tribunal federal en Pennsylvania que nunca fue agredido sexualmente por el sacerdote Joseph Maurizio, a pesar de afirmaciones de la fiscalía de que lo fue cuando tenía 14 años.

En una entrevista previa con investigadores el testigo admitió haber acusado al clérigo de 70 años, pero el jueves dijo que se sintió presionado para hacer las acusaciones. Señaló que el abogado de Maurizio trató de traerlo a Estados Unidos para testificar a favor del sacerdote en un proceso judicial previo, pero que funcionarios de la embajada estadounidense evitaron que obtuviera una visa.

The Associated Press no difunde los nombres de personas que pudieran haber sido víctimas de agresión sexual.

Otros dos hombres hondureños, sin embargo, han testificado que el sacerdote ciertamente abusó de ellos.

Un hombre, de 23 años, dijo que Maurizio le ofreció dulces para que permitiera que el sacerdote lo acariciara. El cura le dio posteriormente 500 dólares para tener sexo cuando tenía 14 años, testificó.

Otro acusador, ahora de 28 años, dijo que Maurizio le pidió que le tomara una fotografía mientras se bañaba con otro niño, cuando ambas víctimas tenían 14 años. El sacerdote además le pidió que se desvistiera y tomara una fotografía sexualmente sugestiva en 2008 o 2009, cuando él era adulto, testificó el hombre.

El miércoles, el gobierno llamó al estrado a Alexandra Levi, una especialista en interrogatorios de Seguridad Nacional, para que hablara sobre la cultura hondureña, la cual, señaló, dificulta que las víctimas de delitos sexuales los denuncien.

Levi calificó la cultura como "homofóbica" y dijo que a los hombres hondureños les preocupa ser vistos como homosexuales, según el diario The (Johnstown) Tribune-Democrat.

Al ser interrogado por el abogado del sacerdote, Levi negó haber presionado a los hombres que interrogó para que implicaran a su cliente.

"No fue una situación forzada", testificó. "Si me lo hubieran pedido, yo lo hubiera terminado".

El sacerdote, quien fue suspendido de la parroquia Nuestra Señora Reina de los Ángeles en el condado Somerset, está acusado de viajar al extranjero para tener sexo con tres menores, lo que es conocido como turismo sexual. Además está acusado de transferir ilegalmente 8.000 dólares a una caridad para ayudar a financiar los viajes, los que terminaron en 2009.

El sacerdote ha negado reiteradamente haber cometido un delito.