Los precios al consumidor en Estados Unidos cayeron ligeramente en agosto, la primera declinación en siete meses, alimentada por una baja en los precios de la gasolina.

El Departamento del Trabajo dijo el miércoles que su índice de precios al consumidor bajó 0,1% luego de aumentar 0,1% en julio. Los precios de la gasolina, que subieron los tres meses previos, ahora cayeron 4,1% en medio de la reciente caída de los precios globales del crudo.

El reporte se produce en momentos en que la Reserva Federal comienza dos días de reuniones para decidir si subirá o no las tasas de interés por primera vez en nueve años. La Fed sigue muy de cerca los precios al consumidor y las nuevas cifras pudieran fortalecer argumentos de que la inflación no es lo suficientemente alta.

Los precios de los alimentos subieron apenas 0,2%, liderados por otro incremento en el precio del huevo.

La inflación subyacente, que excluye los volátiles costos de energía y alimentos, subió solamente 0,1% en agosto, lo que indica que las presiones de costos siguen ausentes de la economía. En los últimos 12 meses, los precios en general han subido apenas 0,2%, mientras que la inflación subyacente está arriba 1,8%.

Un importante indicador de inflación que monitorea la Fed está arriba solamente 1,2%, excluyendo alimentos y combustibles, en los últimos 12 meses, lo que marca más de tres años que la inflación en ese índice ha estado debajo del 2% que prefiere la banca central.

Los economistas están divididos en torno a si la Fed va a aumentar o no las tasas. Muchos piensan que el banco central va a hacerlo, dado que el desempleo cayó a 5,1%, su nivel más bajo en siete años y dentro del rango considerado pleno empleo por la Fed.

Pero otros argumentan que la banca va a esperan a ver cuánto impacto tendrán eventos recientes como la desaceleración económica en China y la turbulencia de los mercados financieros en la economía estadounidense.