Los misteriosos homicidios de tres jóvenes en la inestable Cachemira llevaron a los separatistas que luchan contra el dominio indio a convocar una huelga general el miércoles en la región del Himalaya.

Fuerzas del gobierno indio patrullaban las calles casi desiertas de Srinagar, la principal ciudad de la región, donde negocios, comercios y escuelas permanecían cerrados.

Los vecinos de un pueblo encontraron el lunes los cuerpos de tres hombres de la zona, baleados y con signos de tortura, en una plantación de Pattan, en el norte de Srinagar. En un primer momento no estaba claro qué había ocurrido, y la policía y los separatistas contrarios a India se culpaban mutuamente del suceso.

Desde entonces se han registrado protestas contra India y choques con la policía en el territorio, que está dividido con la vecina Pakistán pero que ambos países reclaman por entero.

El mayor grupo rebelde de Cachemira, Hizbul Muyahidin, dijo que los hombres formaban parte de su organización y acusó al cuerpo contrainsurgencia de la policía de tortúralos y asesinarlos.

Sin embargo, la policía dijo que los hombres pertenecían a una escisión de la organización armada y habían muerto en choques entre los dos grupos.

"No estamos implicados en los homicidios. La policía investiga el asunto", indicó el inspector general Syed Javaid Mujtaba Gillani.

La mayoría de los habitantes de la región controlada por India desconfía del gobierno, y más de 68.000 personas han muerto en una insurgencia armada iniciada en 1989 y las consiguientes represalias militares.

La rebelión armada está casi sofocada, y la mayor parte de la resistencia pública se expresa con protestas callejeras.