La policía húngara lanzó el miércoles gases lacrimógenos y chorros de agua a presión contra cientos de refugiados que atravesaron una cerca de alambre de púas en la frontera con Serbia. Niños llorando huían de las nubes de gas y decenas de personas resultaron heridas en la caótica escena.

Con su camino bloqueado, cientos de migrantes empezaron a tomar una ruta más larga y complicada hacia Europa occidental a través de Croacia, donde unas 1.300 personas llegaron en un solo día, según las autoridades, una cifra que seguramente aumentará.

Ante la sellada frontera hacia Hungría, hombres frustrados --muchos de ellos refugiados de guerra de Siria e Irak-- aventaron piedras y botellas de plástico contra los policías mientras pedían en inglés "¡Abran, Abran!". Mujeres y niños lloraban mientras los jóvenes con los rostros cubiertos embestían a la policía en medio de las densas nubes de gas y del humo de neumáticos quemados por la multitud.

"Escapamos de la guerra y la violencia, y no esperábamos tal brutalidad y trato inhumano en Europa", gritó el iraquí Amir Hassan, con los ojos rojos por el gas lacrimógeno y su ropa empapada por las ráfagas de agua a presión.

"Debería darles vergüenza, húngaros", gritó en dirección de los policías, que aventaban granadas de gas hacia la multitud.

A su alrededor, las mujeres gritaban y se lamentaban, con los rostros cubiertos, mientras enjuagaban con agua embotellada los ojos llorosos de sus hijos. Los menores se ahogaban con el gas; la sangre corría en el rostro de un hombre que huía de la melé con un pequeño niño en brazos. Las personas se desmayaban a causa del gas, incluyendo una mujer que colapsó mientras cargaba a su bebé.

Al menos dos personas resultaron heridas de gravedad, y entre 200 y 300 más recibieron atención médica por inhalación de gas lacrimógeno y cortes, golpes y quemaduras, dijo la doctora Margit Pajor, quien estuvo a cargo de los pacientes en el centro médico Kanjiza, Serbia.

El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon expresó "asombro" por el comportamiento de la policía húngara, el cual definió como inaceptable. Al referirse a Siria dijo: "Las personas que se enfrentan a los bombardeos y la brutalidad en su país seguirán buscando una vida mejor en otro".

Las autoridades húngaras insistieron en que actuaron en legítima defensa, alegando que los migrantes eran violentos y peligrosos.

"Emplearemos todos los medios legales para proteger la seguridad de la frontera húngara", dijo Gyorgy Bakondi, consejero de seguridad nacional del primer ministro Viktor Orban. "No permitiremos el ingreso de agresores armados y violentos".

Los lamentables hechos en la crisis migrante europea ocurrieron luego de que algunos de los migrantes en Serbia derribaron una puerta. Cientos de ellos se han desesperado luego de que Hungría selló sus fronteras con alambre de púas la noche anterior para detener el ingreso de migrantes al país, una ruta popular hacia Europa Occidental.

Más de 200.000 personas han ingresado a Hungría este año, convirtiendo al país en uno de los principales lugares de ingreso a Europa para el creciente número de personas que huyen de la guerra y la persecución en Siria, Irak y otras naciones.

Orban dijo el miércoles que planea construir tramos de bardas a lo largo de la frontera con Croacia. Un día antes, su gobierno anunció que extendería la cerca a tramos de su frontera con Rumania. Tanto Croacia como Rumania, al igual que Hungría, son miembros de la Unión Europea, y tal movimiento ha tensado los vínculos con sus aliados y abre la posibilidad de que se creen barreras fortificadas entre países miembros de la Unión Europea.