La cancillería mexicana identificó a seis compatriotas más entre los muertos por un ataque de fuerzas de seguridad egipcias, con lo que el número de turistas fallecidos del país americano ascendió a ocho.

En un comunicado difundido el martes, la institución señaló que personal diplomático tuvo acceso en las últimas horas a otros seis cadáveres que posteriormente fueron identificados como ciudadanos de México, lo que, sumado a los otros dos mexicanos que ya habían sido identificados por el gobierno egipcio, da un total de ocho. Otros seis mexicanos están heridos y siguen en condición estable en un hospital egipcio.

Las autoridades egipcias han confirmado 12 muertes, pero se desconoce la nacionalidad de los otros cuatro.

El grupo turístico fue atacado el domingo en una zona remota del desierto por las fuerzas de seguridad egipcias, que lo habrían confundido con terroristas porque se desplazaban en vehículos de similares características a los que éstos utilizan, según la versión egipcia de los hechos.

En una carta a ser difundida el miércoles en la prensa mexicana, la cancillería egipcia señala que moverse en esos vehículos, y no hacerlo en un autobús en el momento exacto en que se desarrollaba una operación antiterrorista, fue el punto clave que desató el error.

El presidente egipcio, el mariscal Abdel-Fattah al-Sissi, llamó el martes a su homólogo mexicano Enrique Peña Nieto para ofrecerle sus condolencias y reiterar que Egipto ofrecerá toda la atención médica necesaria a los heridos. El país del norte de África ha creado una comisión investigadora para conocer "los detalles precisos de la tragedia", y añadió que "la sucesión de hechos aún no está clara".

La secretaria de Relaciones Exteriores de México, Claudia Ruiz Massieu, que partió la noche del lunes rumbo a El Cairo para asistir a las víctimas, dijo que el ataque aéreo contra los turistas fue "una agresión no justificada". Peña Nieto ha pedido una investigación "exhaustiva y expedita" de lo ocurrido.

La hermana de uno de los mexicanos asesinados, que vive en el estado norteño de Tamaulipas, dijo que su hermano, Luis Barajas Fernandez, de 49 años, visitaba Egipto por primera vez. Estaba casado y trabajaba como vendedor de productos médicos.

"Era un viaje de placer", afirmó. "Es un dolor inigualable".

Dijo también que el gobierno mexicano repatriaría el cuerpo.

Los otros dos mexicanos identificados son Maria de Lourdes Fernandez Rubio y Rafael Bejarano.

El ataque, uno de los más mortíferos en los que se han visto afectados turistas en Egipto, sucede en momentos en que el país busca reanimar su sector turístico, muy afectado tras las revueltas populares que derrocaron al general Hosni Mubarak en 2011.

Egipto se ha enfrentado con grupos armados en el norte de la península del Sinaí, refugio de extremistas islámicos que han incrementado sus ataques contra las fuerzas de seguridad desde el golpe de estado que derrocó al presidente Mohamed Morsi, primer presidente elegido democráticamente en la historia del país, en 2013.

Pero durante los últimos meses, células vinculadas con el grupo extremista Estado Islámico han atacado en zonas más céntricas del país, incluido en el consulado italiano en la capital. También secuestraron y decapitaron a un croata que trabajaba en una empresa petrolífera en El Cairo.

El desierto en el oeste de Egipto ha sido un destino turístico tradicional por sus oasis, formaciones rocosas y dunas de arena. Pero la situación de seguridad se ha deteriorado. El tráfico de armas provenientes de Libia ha ido en aumento desde la caída del dictador Moamar Gadafi y el descenso de ese país hacia el caos.

Los ataques en el desierto no son inusuales. En julio de 2014, un grupo de hombres armados con cohetes asesinaron a 21 soldados egipcios en un puesto fronterizo.