Una de las mayores autoridades del estado de New Mexico se declaró el martes inocente de fraude, desfalco y otros cargos después de ser acusada de canalizar contribuciones de campañas a sus propias cuentas bancarias y de retirar fuertes sumas de dinero en casinos de todo el estado.

Un abogado manifestó la declaración de inocencia en nombre de la secretaria de Estado Dianna Duran, quien apareció por primera vez en público desde que se le formularon 64 cargos hace más de dos semanas.

La política republicana tampoco se hacía presente para cumplir con las obligaciones de su cargo, por el que recibía un salario anual de 85.000 dólares, excepto para unas pocas teleconferencias con su personal.

La denuncia interpuesta por la oficina del procurador general del estado deriva de una denuncia confidencial recibida en 2014.

Los cargos conmovieron los círculos políticos y plantearon interrogantes acerca del cumplimiento de las leyes estatales que regulan las elecciones y la financiación de las campañas electorales.

Se anticipa que esta semana habrá pedidos de renuncia de la funcionaria y que un comité especial de legisladores estatales iniciará el proceso de juicio político.

Duran ha permanecido en silencio desde que fue acusada.

Los observadores políticos dicen que el caso ha provocado decepción y frustración entre los votantes.

"No tenemos idea acerca de cómo medir el impacto, pero el efecto general es de desilusión con el gobierno y la política", opinó Christine Sierra, profesora emérita de ciencias políticas en la Universidad de New Mexico.

Duran aprovechó esa misma frustración entre los votantes cuando se postuló por primera vez a secretaria de estado en 2010. Solo un puñado de hispanas ha ocupado altos cargos estatales. De técnica en la oficina municipal de Otero pasó al senado del estado, donde sirvió durante 18 años. También fue la primera republicana elegida para el cargo de secretaria de Estado en más de 80 años. Pese a una competencia estricta de un demócrata, fue reelegida en 2014.