En la ciudad paraguaya Pedro Juan Caballero, fronteriza con Brasil y dominada por narcotraficantes, existe el crimen perfecto, dijo el martes el periodista Cándido Figueredo, premiado en Estados Unidos con el galardón de la libertad de prensa.

La distinción fue resuelta por el Comité de Protección de Periodistas (CPJ) en Nueva York, que difundió el lunes en la noche la lista de los premiados.

Figueredo, de 59 años, desde hace dos décadas cuenta con una vigilancia diaria y permanente de siete policías tanto en su residencia como en la oficina regional del matutino abc Color para el que trabaja. Cuatro agentes de encargan de su custodia y tres mujeres policías cuidan a su esposa.

Pedro Juan Caballero, capital del departamento del Amambay, se encuentra a 600 kilómetros al norte de Asunción, fronteriza con Ponta Porá, uno de los principales centros urbanos del estado brasileño Mato Grosso do Sul.

La frontera se extiende a lo largo de unos 600 kilómetros de este a oeste sin que existan rigurosos controles policiales, aduaneros o militares. Es conocida como "frontera seca".

"No tengo vida social ni privacidad porque como llevo décadas conviviendo con custodios, me acostumbré a ese estilo. Al amanecer, un policía siempre me dice: 'Buen día, señor, sin novedad", relató Figueredo en entrevista con The Associated Press, sostenida en algún lugar de Asunción hasta donde llegó para realizar gestiones particulares.

"A lo largo de los 21 años que llevo al servicio del diario abc Color recibí centenares de llamadas telefónicas con amenazas de muerte pero hace diez años, en dos ocasiones, desconocidos balearon la oficina del diario en Pedro Juan Cabballero estando yo adentro. Felizmente, salí ileso", narró.

Pero tampoco en las calles de la ciudad puede movilizarse tranquilo porque "en dos oportunidades, también hace unos diez años, mi automóvil fue acribillado a balazos pero sobreviví".

"Cuando voy a un sitio con mucha concurrencia de personas, por instinto de supervivencia, automáticamente me pongo de espalda a la pared mirando detenidamente a todos lados", explicó.

Figueredo opinó que "este premio del Comité de Protección a Periodistas es el más importante de toda mi vida y no creo que haya otro igual porque no envié ningún trabajo mío para concursar. Los integrantes del Comité investigaron mi trayectoria profesional y me adjudicaron la distinción".

Luis Rojas, director de la estatal Secretaría Nacional Antidrogas, dijo a la AP que en el Amambay existen más de 100 bandas de narcotraficantes integradas por paraguayos y brasileños, dedicándose al tráfico ilegal de la marihuana producida en Paraguay y de la cocaína que llega desde Bolivia, Perú y Colombia.

Figueredo reveló que recibió autorización de las autoridades para poseer y portar armas: "Tengo pistolas, revólveres y una ametralladora. Periódicamente, con mis custodios, realicé mis prácticas de tiro en campos privados en la ciudad de Pedro Juan Caballero".

"Mucha gente me dice: ¿cómo un periodista puede ir armado por todas partes? La pregunta es correcta, pero la respuesta también es correcta: la inseguridad y el estado de violencia de Pedro Juan Caballero obligan la portación de armas de fuego", indicó.

Figueredo no se arrepiente de haber elegido el oficio de periodista: "El trabajo me dio muchas satisfacciones y mis publicaciones objetivas sobre la realidad de violencia en el Amambay deben ayudar, de alguna forma, a crear conciencia sobre la necesidad de mejorar la vida de los paraguayos y extranjeros honestos que quieren vivir en paz".

"Lastimosamente, en Pedro Juan Caballero existe el crimen perfecto. En los 21 años de periodismo puedo decir con autoridad que no ha pasado un solo mes sin que ocurran homicidios, desconociéndose a los autores", expresó.

La situación "es compleja tanto para la justicia como para los policías investigadores porque no existen pistas concretas para llegar hasta los autores de los crímenes. Si el muerto es un desconocido, la noticia dura un par de horas; si la víctima es una persona importante, la noticia tendrá vigencia por un par de días; luego, al olvido".

Entre sus logros periodísticos, Figueredo citó "la entrevista cara a cara que le hice a Fernandinho Beira Mar en la cárcel de Brasilia. Es considerado el mayor jefe del crimen organizado en Brasil".

"También entrevisté a Jarvis Giménes Pavao, sindicado como un jefe importante del narcotráfico, preso en una cárcel de Asunción".

Recordó que años atrás "otro capo de la droga en la frontera, Luis Da Rocha, alias "Cabeza Branca", me envió un mensajero diciendo que quería hablar conmigo. Avisé del tema a la dirección del diario abc Color y me autorizó encontrarme con Da Rocha".

"Sus personeros, en Pedro Juan Caballero, me llevaron con los ojos vendados hasta cierto lugar. Me subieron a un avión. Luego bajamos y subimos aparentemente a otro avión. Posteriormente, subimos a un vehículo hasta que me encontré cara a cara con Da Rocha, no sé en qué sitio. Este personaje, considerado por las autoridades como un importante narcotraficante, es buscado por la justicia de Paraguay y Brasil. Se encuentra en la clandestinidad", contó con frialdad.

"El periodismo en la frontera es muy complejo pero es mi vida y admito que todos los días corro riesgos, pero seguiré trabajando como siempre, publicando objetivamente todo lo que ocurre en la zona", concluyó Figueredo.