Un coche bomba estalló el martes en la ciudad de Hassakeh, en el norte de Siria, con un saldo de siete muertos, un día después de que dos explosiones en esa ciudad predominantemente curda mataran a decenas de personas, dijeron la prensa estatal y un grupo de activistas.

Ningún grupo reivindicó de momento el ataque del martes. El grupo Estado Islámico se atribuyó responsabilidad de inmediato por los coches bombas del lunes, que mataron a 32 personas, incluyendo 19 civiles.

La agencia noticiosa estatal siria SANA dijo el martes que un atacante suicida hizo estallar su camioneta frente al edificio de la autoridad de aguas en el norteño barrio de Maaeshiyeh. Agregó que la explosión mató a siete e hirió a 21.

El Observatorio Sirio de Derechos Humanos, con sede en Gran Bretaña y que se apoya en activistas locales, dijo que la explosión mató a cuatro personas, incluyendo dos combatientes curdos, e hirió a otras 30. Dijo que el ataque fue contra una posición de la principal fuerza curda, conocida como Unidades de Protección del Pueblo.

Los combatientes curdos sirios controlan mayormente Hassakeh, que tiene algunas áreas en poder del gobierno sirio. El Estado Islámico ha estado combatiendo contra fuerzas curdas y tropas del gobierno en la ciudad y la provincia en que está desde hace meses.

También el martes, rebeldes cañonearon barrios en poder del gobierno en la ciudad de Alepo, con saldo de siete muertos y 52 heridos, dijo la televisión estatal. El reporte precisó que proyectiles de morteros cayeron en cinco barrios de Alepo.

El Observatorio dijo que el cañoneo, que se produjo en medio de fuertes choques en la mayor ciudad de Siria, mató a siete e hirió a 50, y añadió que se espera que la cifra de muertos aumente, pues varios de los heridos estaban graves.

Alepo está dividida desde el 2011 entre fuerzas del gobierno en el oeste y rebeldes en el este.