La policía tailandesa afirmó estar segura ahora de que el mortal atentado del mes pasado en un santuario de Bangkok estaba relacionado con el tráfico de personas musulmanas uigures desde China a Turquía.

Las afirmaciones del jefe de la policía nacional, Somyot Poompanmoung, suponen la primera declaración oficial que vincula el ataque del 17 de agosto con el tráfico de musulmanes uigures, después de semanas de insinuar la conexión y de decir tan sólo las autoridades creían que el ataque era obra de traficantes de personas molestos por una campaña de las autoridades contra su red.

En la última semana, varias pistas que relacionaban la explosión con China y Turquía parecieron reforzar la teoría de que el atentado pretendía vengar la repatriación forzosa a China de más 100 uigures ordenada en julio por las autoridades tailandesas. Las deportaciones causaron indignación en Turquía, donde un grupo que criticaba las expulsiones atacó el consulado tailandés de Estambul.

Los uigures, una minoría étnica en la China occidental, tienen vínculos históricos con los turcos. En Turquía hay una gran comunidad uigur.

"Es una red que lleva uigures de forma ilegal de un país a otro", dijo Somyot a la prensa. "El atentado en Rajaprasong derivó del hecho de que las autoridades tailandesas destruyeron o interfirieron con su red y ellos no pudieron continuar su negocio".

Rajaprasong es la zona de Bangkok donde se produjo el atentado, en el concurrido santuario de Erawan.

El atentado fue una represalia por una operación contra una red de tráfico de personas "que, aseguró Somyou. En la explosión murieron 20 personas y más de 120 resultaron heridas.

Las autoridades tailandesas han evitado describir el atentado como un acto de terrorismo, lo que temen pueda dañar la imagen de Tailandia como destino turístico.

El atentado y el ataque al consulado en Estambul "vinieron de la misma causa", dijo Somyot, al parecer refiriéndose a la red de tráfico de personas. "Destruimos su negocio, lo que causó malestar", dijo.