La policía israelí chocó el martes con palestinos en el lugar de culto más importante de Jerusalén por tercer día consecutivo.

La policía entró el miércoles por la mañana en el complejo de la mezquita Al-Aqsa para dispersar a un grupo de manifestantes que se habían parapetado dentro del templo durante la noche.

Los manifestantes lanzaron piedras y petardos, indicó la portavoz de la policía Luba Samri. Agregó que dos palestinos fueron arrestados y cinco policías resultaron ligeramente heridos.

Una bomba incendiaria lanzada a la policía desde el edificio incendió una alfombra y tablones de madera apilados por los manifestantes. La policía difundió fotografías de montañas de escombros calcinados frente a la mezquita.

La portavoz Samri dijo que la policía logró restablecer la calma y abrir el complejo a los visitantes, aunque un grupo de manifestantes permanecía dentro de la mezquita.

Azzam Khatib, director del Waqf --la autoridad religiosa islámica que supervise el complejo-- dijo que la policía israelí entró bien en el interior de la mezquita en lo que consideró "una situación muy peligrosa".

La policía israelí lo negó y dijo que los agentes solo retiraron la barricada que los manifestantes habían colocado a la entrada.

Judíos y musulmanes veneran el lugar, que es un punto frecuente de fricciones. El complejo es conocido por los judíos como la Explanada de las Mezquitas, que alberga dos templos judíos bíblicos. Los musulmanes lo veneran como el Noble Santuario, donde creen que el profeta Mahoma ascendió al cielo.

A los visitantes judíos se les permite entrar en el lugar pero no rezar allí. Los musulmanes ven estas visitas como una provocación y el complejo suele convertirse en un foco de tensión en fechas señaladas del calendario judío, como Rosh Hashana, el año nuevo judío, que termina el martes por la noche.

El director de la mezquita Al-Aqsa, Omar Kiswani, culpó a la policía por las tensiones y dijo que el portón por el que entran los visitantes debería cerrarse. No formuló comentarios sobre el supuesto uso de bombas incendiarias desde dentro de la mezquita, el tercer lugar más sagrado para el islam.

En las cercanías se concentraron más palestinos y la policía apeló a gases lacrimógenos y granadas de aturdimiento para dispersarlos. Más tarde la policía dijo que un palestino atacó a dos judíos jóvenes en la Ciudad Vieja de Jerusalén y huyó, pero que fue identificado por las grabaciones de las cámaras de seguridad y arrestado.

Jordania, que tiene un tratado de paz con Israel, administra los asuntos religiosos en el lugar, y el rey de Jordania, Abdulá II, instó el martes a Israel a restablecer la calma.

"Cualquier otra provocación en Jerusalén afectará a la relación entre Jordania e Israel, y desgraciadamente Jordania no tendrá más remedio que tomar medidas", afirmó.

El primer ministro israelí Benjamin Netanyahu convocará una reunión de emergencia para el martes a fin de discutir la situación.

Saeb Erekat, alto funcionario palestino, acusó a Israel por la situación y afirmó que Netanyahu "trata de empujarnos al ciclo de violencia, extremismo, derramamiento de sangre y caos, aprovechando la preocupación mundial con otros asuntos".