Equipos de rescate atravesaron las riveras lodosas de un pequeño pueblo polígamo el martes en la frontera de Utah y Arizona en busca de desaparecidos después de que inundaciones mataran por lo menos a 12 personas. La misma inundación cobró por lo menos tres vidas en el cercano Parque Nacional Zion.

La tarde del martes, solo una persona se encontraba desaparecida de las 16 (tres mujeres y 13 niños) que viajaban en dos vehículos que fueron arrastrados por la corriente varios cientos de metros río abajo en Hildale, Utah. Las autoridades no han identificado a los fallecidos. Tres personas sobrevivieron, todos ellos niños.

En el parque Zion, a unos 30 kilómetros (20 millas) al norte, se hallaron tres cadáveres un día después de que un grupo de cuatro hombres y tres mujeres saliera a practicar rappel en un cañón, dijo la portavoz del parque, Holly Baker. Salieron a recorrer el cañón antes de que los funcionarios del parque cerraran los accesos debido a la posibilidad de inundaciones.

En Hildale, los habitantes la llamaron la peor inundación recordada por la comunidad. Los pueblos hermanos de Hildale, Utah, y Colorado City, Arizona, se ubican a unos 505 kilómetros (315 millas) al sur de Salt Lake City, al pie de pintorescos acantilados de roca. Fue en el cañón Maxwell de esta zona que fuertes lluvias provocaron torrentes que barrieron las calles de la comunidad.

La corriente era tan rápida "que arrastraba pilares de concreto, derribándolos como si fueran de plástico", dijo Lorin Holm, quien agregó que es la peor tormenta que ha visto en los 58 años que lleva en la comunidad.

Las mujeres y los niños estaban en dos autos distintos, una furgoneta y un todoterreno, en un camino de grava al norte de los pueblos, informó el subjefe de bomberos de Hildale, Kevin Barlow. Aparentemente regresaban de un parque cuando se detuvieron a observar el creciente paso del agua, informó el alcalde de Hildale, Philip Barlow.

Lo que no sabían es que en el cañón encima de ellos se cernía una inundación, dijo K. Barlow. Cayó de golpe y se tragó sus vehículos.

"Sabemos que es un acto de Dios, y a veces es algo que no podemos controlar", dijo K. Barlow, seguidor de Jeffs. "Debemos aceptar lo que recibimos y lidiar con ello de la mejor manera".

Las riadas son comunes en la zona, pero el volumen y ritmo de la lluvia del lunes fue un "incidente que se ve cada 100 años", indicó Brian McInerney, hidrólogo del Servicio Meteorológico Nacional de Salt Lake City.

El Servicio Meteorológico Nacional había emitido una alerta por inundaciones repentinas tres horas antes que decía: "Muévete ahora a un lugar más elevado. Actúa rápidamente para proteger tu vida". Se desconoce si las víctimas estaban al tanto de la alerta.

El vicegobernador Spencer Cox, quien fue enviado al pueblo, lo llamó una de las mayores tragedias en la historia del estado y dijo que la Guardia Nacional de Utah enviará agentes.