Un jurado declaró culpable el lunes a un hombre de Arizona por asesinar a su hermano en una disputa por drogas y luego matar a su sobrino de 6 años, el cual fue testigo de la primera muerte.

Los miembros del jurado rechazaron el argumento de la defensa de Christopher Rey Licon de que padece una enfermedad mental, y ahora determinarán si será sentenciado a muerte o a cadena perpetua por el homicidio en diciembre de 2010 de su sobrino Xavier Jaquez.

El jurado deliberó más de siete días antes de declarar culpable al hombre de 24 años de asesinato premeditado y secuestro en la muerte de Xavier. También lo condenó por homicidio no premeditado en el fallecimiento de su medio hermano Angel Jaquez.

Enfrenta una pena de entre 16 y 25 años de cárcel por la muerte de Angel. La fase de sentencia comienza el martes.

Licon le disparó a Angel en la parte trasera de la cabeza mientras éste veía televisión en su casa de Phoenix, y luego secuestró al menor --el hijo de Angel-- y se lo llevó a 32 kilómetros (20 millas) de distancia, donde le disparó en un callejón, de acuerdo a las autoridades. Licon está acusado de asesinar a su sobrino por temor de que el niño lo delatara porque escuchó o vio a su padre morir.

El menor, rodeado de un charco de sangre, aún vestía su uniforme escolar y tenía a un lado su paquete de hamburguesa para niños al momento de ser encontrado por trabajadores de sanidad de la ciudad. También recibió un disparo en la nuca.

Licon, quien esgrimió una coartada ante los investigadores, no testificó en el juicio.

Su abogado, James Wilson, dijo al jurado que su cliente estaba en medio de un episodio psicótico el día de las muertes. Wilson dijo que Licon había perdido peso, experimentó alucinaciones y se apartó de manera emocional y física en la época de los asesinatos.

La fiscal Laura Reckart había argumentado que Licon no demostró sufrir de una enfermedad mental que le impidiera entender que sus acciones fueron incorrectas. Señaló que el acusado estaba bien consciente de sus actos al momento de los asesinatos e intentó encubrirlos, tales como meterse a un apartamento donde la pistola utilizada en los delitos estaba oculta.

Las autoridades señalan que un vecino vio a Licon arrastrando a su sobrino a un auto que fue utilizado para llevar al niño al callejón donde fue asesinado.

Licon, en ese momento estudiante de administración de construcciones en la Universidad Estatal de Arizona, les dijo a los investigadores que estaba estudiando en una biblioteca en Tempe al momento en que su medio hermano fue asesinado. Dijo que llegó a casa y encontró el cadáver de su hermano.

Pero las autoridades dijeron que la coartada se desmoronó rápidamente luego de que se entrevistara a los vecinos y se recabara evidencia.

Las autoridades informaron que en el auto utilizado para llevar al niño hacia el callejón se encontraron dos piezas clave de evidencia: un casquillo de una bala 9 mm que coincidía con una encontrada en la casa de Jaquez, y un juguete del paquete infantil de hamburguesa de Xavier.

Los fiscales dicen que Licon estaba en un negocio de drogas ilegales con su medio hermano y había reconocido vender drogas en los meses antes de las muertes.