En momentos en que se intensifica la lucha en Yemen, fuerzas de los Emiratos Árabes Unidos --que forman parte de una coalición encabezada por Arabia Saudí contra los rebeldes chiíes-- están avanzando hacia la capital Saná que éstos controlan tras haber tomado control de una ciudad provincial estratégica, afirmó el lunes el comandante de un contingente emiratí.

El militar confió en que la ofensiva desaloje a los rebeldes y contribuya a restablecer el gobierno legítimo de Yemen. El general de brigada emiratí Alí Saif al-Kaabi dijo a la prensa durante una visita al frente que las fuerzas de la coalición "no han venido para ocupar Yemen".

Los emiratíes forman parte de los miles de integrantes de fuerzas de infantería que luchan en Yemen para revertir las ganancias territoriales de los rebeldes hutíes, respaldados por Irán, que el año pasado capturaron la capital Saná y gran parte del norte del país. La coalición encabezada por los saudíes inició una campaña aérea contra los hutíes en marzo.

La presencia de fuerzas de los estados del Golfo Pérsico podría inclinar el fiel de la balanza en la guerra entre los hutíes y fuerzas leales al expresidente Alí Abdalá Salé, por un lado, y por el otro separatistas sureños, milicias locales y tribales, milicianos suníes y fuerzas leales al exiliado presidente Abed Rabbo Mansour Hadi.

Las fuerzas progubernamentales desalojaron recientemente a los hutíes de varias áreas sureñas en Yemen. El conflicto ha dejado más de 4.000 muertos, lo que ha precipitado a la nación árabe más pobre al umbral de una crisis humanitaria y una hambruna generalizada.

El lunes, al-Kaabi dijo a la prensa en una visita a los soldados de los Emiratos en Yemen que la coalición saudí tomó la ciudad de Marib, capital de la provincia del mismo nombre.

Marib y la ciudad portuaria sureña de Adén, de la que los rebeldes fueron expulsados hace semanas, son las plataformas de la coalición para el avance en dos frentes hacia Saná, agregó al-Kaabi, que comanda las fuerzas emiratíes en la provincia de Marib.

Sin embargo, aunque tengan control firme de la ciudad de Marib, las fuerzas de los Emiratos enfrentan un terreno de altas montañas camino de la capital, aclaró.

Al-Kaabi comparó el terreno con algunas partes de Afganistán, donde las fuerzas emiratíes hicieron contribuciones a la coalición encabezada por Estados Unidos. La región montañosa, agregó, también fue salpicada con minas colocadas por los hutíes y los leales a Salé.

Un soldado murió a causa de una de estas minas el lunes, el segundo en fallecer en dos días, lo que aumenta la cantidad de muertos de fuerzas emiratíes en Yemen a 54 desde el 5 de septiembre, cuando un misil golpeó su base Saffer. Por lo menos 10 solados de Arabia Saudí y cinco de Bahréin también murieron en el ataque.

Pero en lugar de hacer mella en la voluntad de la coalición, el ataque con misil de septiembre provocó que la alianza respaldada por Estados Unidos intensificara lo que se ha convertido en una guerra indirecta contra Irán.

"No olvidaremos nuestra sangre", dijo al-Kaabi en relación a un ataque a principios de este mes en donde murieron 52 soldados de los EAU. Fue la mayor pérdida para los Emiratos desde que se fundara el país en 1971.

"Los soldados se toman esto como algo personal", afirmó.

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El periodista de The Associated Press Ahmed al-Hajj contribuyó desde Saná, Yemen.