Dos autos cargados con explosivos, detonados con media hora de diferencia y en distintas partes de la ciudad siria de Hassakeh, de mayoría curda, causaron la muerte de 26 personas, informaron medios de prensa oficiales y activistas. El grupo Estado Islámico se responsabilizó del atentado.

Entre las víctimas de las explosiones en la ciudad del noreste de Siria había una mujer y sus dos hijos, así como varios combatientes curdos, de acuerdo al Observatorio Sirio para los Derechos Humanos, con sede en Gran Bretaña.

El grupo Estado Islámico dijo en un comunicado que sus dos atentados tenían como objetivo una reunión de combatientes curdos y milicias a favor del régimen.

Los artefactos detonaron en dos vecindarios distintos de Hassakeh. Al menos 21 personas murieron en la explosión en el ajetreado barrio de Mahatta, señaló la agencia oficial de noticias SANA. Varios cuerpos fueron sacados debajo de los escombros de una construcción colapsada, señaló la agencia, que agregó que es posible que la cifra de muertos aumente.

La segunda explosión sucedió en el distrito de Khashman, en la periferia norte de la ciudad, y cobró la vida de cinco personas, incluyendo la mujer y sus hijos, informó SANA.

Imágenes de la televisora oficial del gobierno sirio muestran una construcción de dos pisos que se derrumbó por la explosión de al-Mahatta, que también dejó un enorme cráter en la calle. La estación informó que las autoridades desmantelaron otros dos autos con explosivos en la provincia.

El Observatorio, que cuenta con una red de activistas en la zona, señaló que entre los muertos había 13 civiles, seis combatientes curdos de la policía local y siete miembros de la milicia a favor del gobierno. El grupo dijo que el primer ataque, en Khashman, tenía como objetivo a la policía curda, mientras que el segundo impactó en una base de la milicia a favor del régimen.

En un comunicado colocado en redes sociales, el grupo Estado Islámico afirmó que dos de sus miembros se inmolaron, uno en una ceremonia de graduación de cadetes curdos, y el otro en una base de una milicia progubernamental.

Hassakeh ha sido lugar de repetidos atentados por parte del grupo Estado Islámico. Los combatientes curdos sirios controlan gran parte de la ciudad, que tiene remansos de fuerzas gubernamentales. Los extremistas han combatido a fuerzas curdas y tropas del gobierno en la zona durante meses.