El primer ministro designado de Australia, Malcolm Turnbull, declaró el martes ante el país que su gobierno sigue siendo fuerte a pesar de la revuelta partidista interna que lo convirtió en el cuarto gobernante en la nación en poco más de dos años y que dejará profundas divisiones en las filas de su administración.

Turnbull juramentará el martes en el cargo como el 29no primer ministro de Australia después de que en una sorpresiva votación el lunes en la noche sus correligionarios del Partido Liberal aprobaran por 54-44 reemplazar al primer ministro Tony Abbott apenas dos años después de su elección.

El ascenso de Turnbull a primer ministro ha consolidado una cultura de gobernantes desechables como la nueva norma en la política australiana desde que en 2007 concluyó el gobierno del primer ministro John Howard que había durado 11 años.

"Hubo un cambio de primer ministro, pero somos un gobierno muy, muy fuerte, un país muy fuerte con gran potencial y concretaremos ese potencial trabajando juntos con ahínco", declaró Turnbull a la prensa mientras salía de su apartamento en Canberra el martes en la mañana.

"Debo decirlo, no esperaba este giro de los acontecimientos, pero me siento privilegiado de emprenderlo y tengo la seguridad de estar a la altura de las circunstancias", agregó.

Turnbul, de 60 años y experiodista, abogado y banquero conocido por sus puntos de vista moderados, fue dirigente del partido durante dos años antes de que lo desplazara Abbott en 2009 mediante una votación interna similar.

Abbot, de 57 años, exseminarista católico, es descrito como el primer ministro australiano socialmente más conservador en décadas, en tanto que Turnbull no es considerado lo suficientemente conservador por la corriente de derecha del partido.

Kevin Andrews, una figura prominente en la corriente de derecha del partido, afirmó el martes que él debería mantenerse en el cargo de ministro de Defensa.

Andrews disputó el lunes en la noche la subdirección del Partido Liberal a la ministra del Exterior, Julie Bishop, simpatizante de Turnbull, pero fue derrotado por votación de 70-30.

"Lo hice como una forma de expresarme y afirmarle que puedo trabajar con él, que pienso que otras personas como yo podemos trabajar con él, y eso es lo que debemos hacer", declaró Andrews ante la Corporación de Difusión Australiana cuando explicó su desafío contra Bishop.

"Siempre hay perjuicios, molestia y pesar en estas circunstancias. Es natural. Es humano", apuntó.

Abbott no ha dicho públicamente todavía si abandonará o permanecerá en la política.

A diferencia de Abbott, Turnbull ha apoyado que Australia sancione a quienes contaminen con emisiones de dióxido de carbono a fin de reducir los gases de efecto invernadero en el país, así como la legalización del matrimonio entre personas homosexuales.

Sin embargo, Bishop dijo que las políticas del gobierno no serían modificadas sin consultar a legisladores del Partido Liberal.