Más de 350 presos escaparon el lunes de una prisión afgana tras un ataque de insurgentes talibanes, según indicaron un miembro del gobierno afgano y los talibanes.

Los insurgentes, vestidos con uniformes militares, lanzaron el lunes por la mañana un ataque bien planificado que incluía un atentado suicida para romper los muros del complejo, explicó el vicegobernador de la provincia de Ghazni, Mohamad Ali Ahmadi. Cuatro guardas murieron y otros siete resultaron heridos, mientras que tres insurgentes murieron, dijo el vicegobernador.

El portavoz talibán Zabihulá Muyahid reclamó la autoría del atentado sobre la prisión en un correo electrónico enviado a los medios.

Un total de 355 prisioneros escaparon del centro, según un comunicado del Ministerio Afgano del Interior, y sólo 82 prisioneros seguían bajo custodia en la prisión.

Sin embargo, Ahmadi añadió que 20 de los reos más peligrosos del penal habían sido trasladados a otro centro un día antes tras producirse una pelea.

Los talibanes lanzaron ataques en al menos 10 puntos distintos de la ciudad durante la noche, según las autoridades Ghazni.

"Hubo un ataque organizado en torno a las 2 de la madrugada en la prisión de Ghazni, para que su plan tuviera éxito el enemigo atacó al mismo diferentes lugares de la ciudad", dijo Ahmadi, señalando que el atacante suicida rompió las puertas de entrada a la cárcel con un coche bomba cuando las fuerzas de seguridad estaban ocupadas defendiendo otras partes de la ciudad.

"Al menos 148 de los presos fugados están considerados como una grave amenaza para la seguridad nacional", indicó el Ministerio del Interior en su comunicado, añadiendo que por el momento se había recapturado a tres de los presos.