Jumaa Ibrahim y su esposa Hasnaa Karam, ambos de Siria y poco más de 60 años, habían llegado el viernes a La Meca para visitar al día siguiente la Kaaba, un recinto en forma de cubo que es el sitio más sagrado del Islam.

Comenzaba a llover en esta antigua ciudad del desierto. Karam había esperado toda la vida para efectuar el peregrinaje y situarse de pie frente a la Kaaba, donde oraba con las palmas de sus manos orientadas hacia el cielo.

Ibrahim permanecía a corta distancia de ella y leía en voz baja versículos del Corán.

Un fuerte estruendo se escuchó de súbito. Karam se encontró rodeada de partes mutiladas de cuerpos humanos diseminadas por todas partes entre charcos de sangre en el piso de mármol blanco de la mezquita.

Protección Civil del reino afirma que vientos inusualmente fuertes tumbaron hacia un lado una de las gigantescas grúas en la Gran Mezquita que alberga la Kaaba.

La grúa aplastó parte del techo de la mezquita y los pisos superiores; fragmentos de concreto se vinieron abajo.

"Vi una cabeza, piernas, sangre, personas muertas", declaró Karam el domingo en entrevista mientras permanecía al lado de la cama en la que se encontraba su esposo en el Hospital de Especialidades Al-Noor de La Meca.

"Comenzamos a decir 'Dios es grande, Dios es grande, Dios es grande' mientras caía la lluvia".

Karam resultó ilesa pero su esposo fue uno de los centenares de víctimas. Ibrahím sufrió la rotura de una pierna en dos partes.

La cifra de muertos alcanzó el domingo 111 debido al fallecimiento de otros heridos.

El Ministerio de Salud dijo el domingo que 394 personas fueron atendidas en diversas instalaciones médicas después de la caída de la grúa y que 158 continuaban hospitalizadas.

Ayman Shaaban, dueño de una empresa turística hajj (de peregrinaciones a La Meca), oraba en el piso de la Gran Mezquita cuando la estructura se vino abajo.

Dijo que él fue arrojado a unos 20 metros (66 pies) de distancia. De inmediato lo trasladaron a una sala grande con otros heridos. Tenía la cara rota, ensangrentada e hinchada sin que pudiera abrir el ojo izquierdo.

La prensa saudí informó del establecimiento de una comisión que investigará el incidente.

Se desconoce cómo Protección Civil del reino, que encabezó las operaciones de rescate, determinó que los vientos habían causado el desplome de la grúa.

El portavoz de Protección Civil no estuvo disponible de inmediato para que hiciera declaraciones sobre el particular a The Associated Press.

Shaaban tiene sus dudas sobre las causas de lo sucedido.

"Por lógica que los vientos tumben una grúa, aun si fueran fuertes, es algo no cuadra", afirmó Shaaban desde su cama en el hospital.

"Si se trata de un caso de negligencia alguien debe ser responsabilizado por esta pérdida de almas".

Inquietudes como esa ponen de relieve lo delicado del incidente para el rey saudí Salman, quien tiene el título de Custodio de las Dos Mezquitas Sagradas: la Gran Mezquita en La Meca y la primera mezquita construida por el profeta Mahoma en Medina.

El rey visitó el sábado la Gran Mezquita y visitó después a algunos heridos que recibían atención médica en el hospital estatal Al-Noor.

La familia real Al Saud basa su legitimidad gobernante en cierta medida en su afirmación de que es la protectora de los dos sitios más sagrados del Islam.

La Meca es la parte central del hajj, el peregrinaje que todos los musulmanes deben realizar cuando menos una vez en la vida si tienen los medios para hacerlo.

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El periodista de The Associated Press, Frank Jordans, en Berlín, contribuyó a este despacho.