Alemania impuso el domingo controles fronterizos temporales para contener la ola de miles de refugiados que cruzan su frontera y en un mensaje claro a sus socios europeos les pidió más asistencia porque el tránsito de esas personas ha comenzado a rebasar la capacidad de admisión del país.

Alemania es el destino preferido de numerosas personas que huyen de la guerra civil en Siria y de otras naciones en conflicto en el actual periodo de crisis de los migrantes que ha causado enconadas divisiones en Europa.

En busca de una vida mejor, los migrantes han desafiado peligrosas travesías por mar en frágiles embarcaciones --otros 34 se ahogaron el domingo en aguas frente a Grecia-- y han efectuado largos recorridos terrestres por países inhospitalarios.

Hace más de una semana, Alemania y Austria aceptaron permitir el ingreso de migrantes que habían confluido en grandes números en Hungría y afirmaron que lo hacían como medida extraordinaria para aligerar la emergencia.

El tránsito de migrantes no cesa en su intensidad. Si bien los alemanes han mantenido su hospitalidad, las autoridades indicaron que la afluencia de esas personas ha comenzado a rebasar la capacidad de alojamiento del país.

Berlín está cada vez más desilusionado por la renuencia de muchos otros de los 28 países que conforman la Unión Europea --en especial los que pertenecieron al bloque oriental-- a compartir la carga de dar alojamiento a los migrantes.

Alemania adoptó el domingo la medida en la frontera con Austria un día antes de la reunión en la que examinarán la crisis de los migrantes los ministros del interior de la Unión Europea.

"La medida tiene como propósito restringir el tránsito actual hacia Alemania y reanudar los procedimientos para un ingreso ordenado", declaró el ministro del Interior, Thomas de Maiziere, a la prensa. "También fue necesario adoptarla con urgencia por razones de seguridad".

De Maiziere agregó: "La gran disposición a ayudar que ha mostrado Alemania en las últimas semanas... no debe ser agobiada".

El funcionario no especificó cuánto durarán los controles fronterizos ni cuál sería exactamente el trato a los migrantes que han llegado, y sólo se concretó a afirmar que Alemania continuará respetando las normas nacionales y europeas relativas a la protección de los refugiados.

Las autoridades alemanas no facilitaron mayores detalles, pero las revisiones fronterizas las facultan en principio a rechazar a quienes carezcan de documentación válida para ingresar en su territorio.

La medida --dijo Maiziere-- también es "una señal dirigida a Europa: Alemania ha asumido su responsabilidad humanitaria, pero la carga frente al gran número de refugiados debe ser compartida solidariamente al interior de Europa".

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Pogatchnik informó desde Budapest, Hungría. Contribuyeron a este despacho los periodistas de The Associated Press, Pablo Gorondi, en Budapest, y Demetris Nellas, en Atenas.