La policía israelí se enfrentó brevemente con manifestantes palestinos en uno de los lugares más venerados por judíos y musulmanes en Jerusalén el domingo temprano, elevando las tensiones en la ciudad santa horas antes del comienzo del Año Nuevo judío.

La policía entró en el complejo de la mezquita de Al-Aqsa en torno a las 7 de la mañana del domingo, afirmó el portavoz de la policía Micky Rosenfeld, después de que las fuerzas de seguridad fueron alertadas de que los manifestantes pretendían impedir las visitas a la zona de los fieles y turistas judíos.

Rosenfeld dijo que los manifestantes se atrincheraron dentro de la mezquita y lanzaron piedras y petardos a la policía. Agregó que la policía no entró en la mezquita y que retiró las barricadas instaladas alrededor del edificio. La portavoz de la policía Luba Samri dijo que se encontraron presuntas bombas caseras en la entrada de la mezquita.

La policía publicó un video que muestra a presuntos palestinos lanzando petardos encendidos y otros objetos dentro de la mezquita hacia los agentes en el exterior. Algunos de los petardos estallaron dentro del lugar sagrado.

No hubo información sobre arrestos ni heridos. El sitio fue cerrado durante tres horas durante el enfrentamiento, pero luego volvió a abrir para los visitantes.

El complejo, situado sobre una colina, registra frecuentes estallidos de violencia.

Los judíos veneran el sitio en la Ciudad Vieja o Ciudad Antigua de Jerusalén, al que llaman Monte del Templo. Los musulmanes, que llaman el sitio como el Noble Santuario, lo veneran como el lugar donde el profeta Mahoma ascendió al cielo.

En el sitio estalla la violencia frecuentemente. Desde que Israel capturó Jerusalén oriental a Jordania en 1967, a los fieles judíos se les ha permitido visitar el lugar, pero no orar. La zona es administrada por autoridades musulmanas y está bajo custodia jordana.

Las autoridades musulmanas ven la presencia de fieles judíos y policías israelíes como una provocación y acusan a los extremistas judíos de conspirar para apoderarse del sitio.

Abdelazem Salhab, un funcionario del organismo islámico que administra el sitio, acusó a la policía de causar "daños amplios" dentro de la mezquita. "Estrellaron muchas ventanas y dañaron muchas alfombras", sostuvo.

"Los judíos no tienen derechos en la mezquita y su patio", añadió. "El papel de las autoridades israelíes como potencia ocupante es el de proteger este sitio de los no musulmanes que planean apoderarse de él, no ayudarles a ellos".