Un ex combatiente comunista italiano que ha eludido ser encarcelado por cuatro homicidios en su país natal publicó una novela semiautobiográfica que retrata la vida de un hombre que se une a una organización radical en Italia, se enamora, huye y se convierte en un exiliado político.

Cesare Battisti, que radica en Brasil, presentará su libro "O Cargueiro Sentimental" (El carguero sentimental) el sábado por la noche en la Feria del Libro de Río de Janeiro.

En una entrevista reciente con la revista digital Forum Semanal, Battisti dijo que el libro trata sobre aquellos que combatieron el nazismo y el fascismo, y contra gobiernos dominados por la mafia.

Las llamadas telefónicas y mensajes de correo electrónico de The Associated Press dirigidos el sábado a Battisti y sus editores en busca de comentarios no fueron respondidos.

Battisti, de 61 años, fue miembro del grupo Proletariados Armados Italianos por el Comunismo cuando fue acusado del asesinato de cuatro personas, incluidos un policía y un guardia de prisión, a fines de la década de 1970. Él ha admitido que fue parte del grupo, pero negó haber matado a alguien.

Mientras esperaba ser juzgado, escapó de una prisión en Italia en 1981. Fue condenado en ausencia en 1990 y sentenciado a cadena perpetua.

Battisti se mudó primero a México, luego a Francia en 1990, donde se reconstruyó como un escritor. Huyó a Brasil en 2004 cuando Francia cambió sus políticas de asilo que le habían garantizado protección ahí. Está apelando una orden de deportación de 2013.

En 2007, Battisti fue arrestado en Río de Janeiro a solicitud de la Interpol. Pronto fue descubierto que utilizó sellos de inmigración falsos para ingresar al país. La Comisión Nacional para Refugiados del Ministerio de Justicia recomendó su extradición, una decisión que fue revocada en 2009.

En 2010, el entonces presidente Luiz Inacio Lula da Silva rechazó la solicitud de extradición de Italia y otorgó asilo a Battisti. La Corte Suprema aprobó esa decisión tres años después y el Consejo Nacional de Inmigración de Brasil concedió a Battisti una visa de residencia.

En 2013, sin embargo, el tribunal superior de apelaciones rechazó la solicitud de Battisti de revocar el cargo relacionado a su utilización de sellos falsos; fiscales federales han intentado utilizar ese fallo para buscar su deportación.