Cristiano Ronaldo anotó cinco goles, tres de ellos en apenas 14 minutos, y el Real Madrid fulminó 6-0 a domicilio al Espanyol el sábado para ponerse líder momentáneo de la liga española y presionar tanto a Barcelona como Atlético de Madrid, quienes se enfrentan entre sí más adelante en la jornada.

Inédito en el apartado goleador hasta la fecha en la temporada, Cristiano estrenó su cuenta en la liga a lo grande con tantos a los 7, 17, 20, 61 y 81minutos, y aún tuvo tiempo de asistir a Karim Benzema (28) para redondear la paliza a madridista frente a un Espanyol inoperante que pronto alzó la bandera blanca.

Con el primer "répoker" de cinco tantos en su carrera, Cristiano puso fin a dos fechas de sequía anotadora y se colocó como máximo cañonero de la competición por delante de Benzema, autor de tres dianas. También superó en el histórico a dos ídolos madridistas como Alfred Di Stefano (227) y Raúl González (228), mientras que sus 231 dianas totales quedan solo por detrás de Lionel Messi (285), Telmo Zarra (251) y Hugo Sánchez (234).

El récord de goles en un partido en la liga española es de siete, logrado por Agustin Sauto "Bata", del Athletic de Bilbao en 1931 (12-1 al Barcelona), y Ladislao Kubala del Barsa en 1952 (9-0 al Sporting de Gijón).

Messi, quien recién celebró el nacimiento de su segundo hijo, buscará estrenarse a su vez en la liga frente al Atlético y darle al Barsa una victoria que le devuelva a la punta de la tabla clasificatoria, comandada momentáneamente por el Madrid con siete unidades.

Además del choque entre azulgranas y rojiblancos, ambos con seis puntos actuales, la parrilla sabatina se completa con los cotejos Sporting de Gijón-Valencia y Betis-Real Sociedad.

Tanto el Barsa como el Atlético como el Madrid deben jugar entre semana partidos de Liga de Campeones frente a la Roma, Galatasaray y Shakhtar, respectivamente.

Pese a la ausencia del colombiano James Rodríguez, quien se lesionó ante Perú y permanecerá un mes aproximado de baja, el Madrid repitió el alto ritmo de circulación de balón exhibido la fecha anterior, cuando también goleó 5-0 al Betis. Isco Alarcón tuvo ocasión de arrancar de inicio junto al brasileño Casemiro, quien también relevó al alemán Toni Kroos en el eje, y los visitantes pronto desarbolaron la poblada defensa de un Espanyol que golpeó primero pero evidenció tener una mandíbula de cristal.

Los blanquiazules abrieron las hostilidades por vía del ecuatoriano Felipe Caicedo, quien forzó una buena atajada del costarricense Keylor Navas en el arco madridista. Acto seguido, Cristiano intuyó el punto débil de la zaga local en su flanco derecho y lanzó un disparo ligeramente desviado, buscando el rincón.

Fue un aviso de la tormenta por venir, desatada por un pase profundo de Luka Modric a la espalda del lateral que Cristiano controló y, sin aparente apuró, colocó lejos del alcance del arquero con el interior de su diestra. Tampoco pudo hacer nada Pau López en el segundo tanto del portugués, logrado de penal tras derribo de Alvaro González a Gareth Bale tras pase filtrado por Isco. Pese a adivinar la intención de Cristiano, el meta acabó recogiendo el balón de las mallas.

El triunfador de la tarde amplió su repertorio con el tercer tanto, subido por vía aérea, al volear de zurdas un buen servicio desde la izquierda de Bale, quien también se hartó de romper la línea defensiva "periquita", siempre en complicidad con la visión de Isco.

El Espanyol quería pero no podía reaccionar, pese a la movilidad de Gerard Moreno y la pelea de Caicedo, y encajó el cuarto nuevamente por culpa de su endeblez defensiva y el tesón de Cristiano, certero y generoso en la asistencia rasa para Benzema, quien luego impactaría en poste tras otra dejada del portugués.

Con el compromiso de Champions en el horizonte, el Madrid se contentó de reservar esfuerzos en la segunda mitad, aunque ello no fue obstáculo para que Cristiano subiera el quinto tanto global y cuarto de su cuenta particular, tras un fulgurante contragolpe con Isco y Bale, asistente final.

Roto el Espanyol, estimulado CR7, cayó el 6-0 de forma inevitable, tras nueva gestión de Bale con Lucas Vázquez y disparo raso de un Cristiano voraz e inmenso, al que solo detuvo el cronómetro y silbato final.