Cinco palabras resumen este año el Festival de Cine de Venecia: "basado en una historia real".

En las pantallas se presentaron guerras, terrorismo y la migración que ha obligado a cientos de miles de personas a llegar a las costas de Europa.

Fuera de las salas cientos de manifestantes, muchos de ellos descalzos, marcharon el viernes al Palacio del Cine del festival para mostrar su apoyo para aquellas personas que escapan de la guerra y la pobreza en Oriente Medio y África.

En el festival de 11 días, mientras la gente descansa en la arena de la hermosa isla Lido de Venecia, los cineastas y actores expresaron su consternación por las dificultades que enfrentan los migrantes y las reacciones desiguales que han generado en Europa.

La gente desplazada se vio en pantalla en "A Bigger Splash", donde un grupo de refugiados que es retirado abruptamente del Mediterráneo aparece en el fondo de la historia de una estrella de rock (Tilda Swinton) y sus problemas emocionales. La película de Luca Guadagnino fue abucheada en sus funciones de prensa por alguien a quien le pareció que esa yuxtaposición era chocante. Pero Swinton dijo que el director italiano estaba simplemente mostrando la realidad.

"La idea de que es posible mantenerse ajeno a esta realidad, que de hecho ha sido una realidad por décadas, es cada vez menos sostenible", dijo Swinton.

"Que se acabe más y más con la tendencia de la gente a querer editar esto para que quede fuera y a no querer enterarse es algo bueno", agregó. "Todos tienen que crecer al respecto de este tema y asumir una responsabilidad humana y adecuada".

Por lo menos en el festival, que concluirá el sábado con la entrega del León de Oro, la realidad fue difícil de evitar. Muchas de las películas contaron historias que parecían salidas directamente de los noticieros.

Hubo niños soldados de África reclutados para una guerra civil brutal en "Beasts of No Nation" de Cary Fukunaga, civiles afganos atrapados entre las tropas de los talibanes y los daneses en "A War" de Tobias Lindholm y hermanos turcos atrapados en la violencia política en "Frenzy" de Emin Alper.

Varias películas mostraron criminales de la vida real y las fuerzas sociales que los hicieron: el asesino del primer ministro israelí Yitzhak Rabin, incitado por rabinos extremistas en "Rabin: The Last Day" de Amos Gitai; un gánster de Boston aliado con policías corruptos interpretado por Johnny Depp en "Black Mass" de Scott Cooper y secuestradores protegidos por la dictadura militar en el thriller argentino "El Clan" de Pablo Trapero.

El director del festival, Alberto Barbera, dijo que la selección refleja el sentimiento entre los cineastas de que "parece que hemos perdido control sobre nuestro mundo".

"Sienten que necesitan enfrentar la realidad para reflexionar sobre la realidad", dijo.

El mensaje es bastante fuerte.

"La atmósfera política en Oriente Medio es horrible", dijo Alper, cuya cinta se estrenó en medio del aumento de violencia entre las tropas turcas y los milicianos kurdos.

"Cada vez se vuelve más y más horrible. Claro que Turquía está (afectada) porque tiene frontera con Siria", apuntó. "Ahora en cada ciudad hay refugiados de Siria y mendigan en las calles y algunos tratan de ir a Europa y se ven estas fotografías horribles, terribles".

Esas fotografías, como la del niño Aylan Kurdi ahogado en una playa Turca o la de padres desesperados con sus hijos en brazos, han conmovido a la gente en todo el mundo.

El director canadiense Atom Egoyan presentó "Remember" en el festival, un thriller sobre el Holocausto. Dijo que las imágenes de los inmigrantes que no son bien recibidos en países europeos como Hungría son aterradoras.

"¿Se imaginaron que descubrirían que en Europa la gente todavía sería llevada en trenes a un lugar donde la policía estaría esperando por ellos?" dijo Egoyan. "Eso parece horrible y terriblemente insensible, ¿cómo puede volver a pasar esto?"

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Jill Lawless está en Twitter como http://Twitter.com/JillLawless