Sin dinero y relegado una vez más al último lugar en el debate de precandidatos, el exgobernador de Texas Rick Perry se retiró el viernes de la contienda, terminando su segunda búsqueda de la nominación presidencial republicana y convirtiéndose en el primer precandidato importante de la campaña 2016 que abandona la lucha para llegar a la Casa Blanca.

El gobernador con más tiempo de servicio en la historia de Texas, quien nunca había perdió una elección hasta que comenzó a competir por la presidencia del país, dijo a un grupo de activistas conservadores en St. Louis que "algunas cosas se han vuelto claras" y que era momento de suspender su campaña.

"Tenemos un grupo de aspirantes formidable, probablemente el mejor grupo de hombres y mujeres", dijo Perry. "Me hago a un lado sabiendo que nuestro partido está en buenas manos, siempre y cuando escuchemos a las bases, escuchemos la causa del conservadurismo. Si hacemos eso, entonces nuestro partido estará en buenas manos".

Hace cuatro años, el primer esfuerzo de Perry por llegar a la presidencia esencialmente colapsó después del primer debate de aspirantes del Partido Republicano, en el cual no pudo recordar el nombre de la tercera agencia federal que quería cerrar si era elegido; sólo pudo musitar "Ups". En esta ocasión no logró obtener suficiente apoyo en las encuestas iniciales para reunir las condiciones para participar en los debates de mayor audiencia del partido, siendo relegado a un segundo plano.

Después de arrancar formalmente su campaña a inicios de junio, Perry anunció haber recaudado aproximadamente un millón de dólares en el primer mes de la misma. Eso no fue suficiente para conservar en la nómina el equipo pequeño que había formado en los estados de elecciones primarias: Iowa, New Hampshire y South Carolina, así como en su oficina de campaña en Texas.

Aunque algunos miembros del equipo de Perry prometieron trabajar como voluntarios, y él reanudó el pago a algunos de ellos a fines del mes pasado, a fin de cuentas no pudo recuperarse de la falta de dinero para la campaña.

"Sería fácil simplemente seguir, sería fácil ir al debate la próxima semana, sería fácil continuar a Iowa y South Carolina y otros estados y todo, y tomar su dinero y extenderlo", dijo el empresario de Dallas Roy Bailey, donante de Perry durante muchos años.

"Pero Perry pudo ver que era bastante obvio para él que no iba a ser el próximo nominado presidencial del Partido Republicano", agregó Bailey.