La crisis de los migrantes es "probablemente el mayor desafío para la Unión Europea en toda su historia", declaró el viernes el ministro alemán de Exteriores, pero a pesar de la advertencia cuatro países centroeuropeos rechazaron la propuesta de cuotas obligatorias de refugiados.

Mientras el ministro alemán de Exteriores, Frank-Walter Steinmeier, hablaba en Praga, una pequeña columna de migrantes que marchaba hacia Viena creció hasta volverse un torrente humano en una autopista austríaca. La policía cerró brevemente la autopista A4 al tránsito vehicular debido al peligro que significaba para tanta gente caminando por los bordes.

Steinmeier instó a las naciones de la UE a acrecentar su ayuda a los que llegan a Europa en busca de seguridad. Alemania ha recibido 450.000 migrantes en lo que va del año y prevé un total de 800.000, más que cualquier otro de Europa.

"Ningún país puede resolver semejante desafío por sí solo, necesitamos la solidaridad europea", dijo a la prensa en la capital checa.

El ministro alemán no pudo convencer a sus contrapartes checo, eslovaco, polaco y húngaro que desistan de sus objeciones a un sistema de cuotas para aliviar a los países de la UE abrumados por el flujo de migrantes.

"Debemos tener control sobre cuántos (migrantes) somos capaces de aceptar", dijo el canciller checo Lubomir Zaoralek, anfitrión del encuentro.

Steinmeier, exasperado, abandonó la conferencia de prensa antes de tiempo con el argumento de que estaba ocupado.

El plan de distribuir los 120.000 refugiados que se encuentran en Grecia, Italia y Hungría entre los 28 países de la UE fue presentado el miércoles por el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker y será debatido el 8 de octubre en una reunión de ministros del Interior. Se prevé que un plan anterior de distribuir otros 40.000 solicitantes de asilo será aprobado por los ministros el lunes.

La marcha del viernes comenzó al reducirse el tránsito ferroviario del cruce de Nickelsdorf a Viena. Se pidió a autobuses y taxis que fueran a Nickelsdorf para transportar a los migrantes a la capital austríaca, pero miles decidieron no esperar e iniciaron la marcha de 60 kilómetros.

La marcha se disolvió a las pocas horas cuando la policía y socorristas convencieron a los migrantes que aguardaran el transporte.

La capital austríaca es un lugar de tránsito para muchos de los que arribaron la semana pasada. La mayoría sigue viaje hasta Alemania. En Munich, las autoridades dijeron que más de 40.000 personas han arribado en los últimos seis días.

En Budapest, una camarógrafa húngara que apareció en un video pateando y zancadilleando a varios migrantes cerca de la frontera serbia se disculpó por su conducta.

Petra Laszlo dijo en una misiva publicada en el diario Magyar Nemzet que "lamenta sinceramente lo que ocurrió", pero añadió que "tuve miedo cuando avanzaron hacia mí y entonces algo se desató en mi interior".

La camarógrafa de 40 años fue despedida por el canal en internet conservador N1TV después de que las imágenes, en las que se la veía patear y poner la zancadilla a varios migrantes el martes cerca del pueblo de Roszke, se hicieran virales en medios sociales.

La policía interrogó el jueves a Laszlo por sospechas de alteración del orden, la dejó marchar sin cargos y señaló que la investigación seguía en marcha.

Muchas personas que huyen de la guerra y las persecuciones en el Medio Oriente, África y Asia optaron por la ruta de los Balcanes desde Grecia hasta Hungría para evadir Grecia, que ha recibido a la mayoría de los que llegan por mar.