El ministro ruso de Exteriores, Sergey Lavrov, pidió el viernes a las potencias mundiales que ayuden a armar al ejército sirio, al que describió como la fuerza más eficaz contra el grupo Estado Islámico.

Estados Unidos y la OTAN han expresado su preocupación sobre el fortalecimiento militar ruso en Siria, ya que consideran al presidente Bashar Asad como la causa de la crisis siria, que se ha cobrado más de 250.000 vidas en unos cuatro años.

Moscú ha intentado mostrar los suministros de armas al gobierno de Asad como parte de un esfuerzo internacional por combatir a los milicianos del grupo Estado Islámico.

Lavrov señaló el viernes en Moscú que Rusia seguirá proporcionando armas a Asad y pidió que otros países ayuden al gobierno sirio y a sus tropas de tierra.