En momentos en que retrocede en las encuestas y persisten las preguntas sobre su correo electrónico, Hillary Rodham Clinton se esforzó el jueves por alentar a sus simpatizantes y aliviar las inquietudes acerca de su campaña presidencial.

Mientras Clinton arengaba a las mujeres en Ohio, una base de apoyo sólida en un estado históricamente favorable, los dirigentes de su campaña ponían a sus aliados leales en el Congreso al tanto de sus esfuerzos para recobrar impulso.

Sin embargo, cunde la preocupación en Iowa y New Hampshire, los dos primeros estados donde se realizan primarias, de que el senador socialista Bernie Sanders avanza a pesar de la fuerza enorme de la organización electoral de la ex secretaria de Estado.

"Sanders tiene capacidad de convocatoria, apela a una base mucho más amplia que Clinton", dijo Sarah Swisher, de Iowa City, que fue delegada y votó por Clinton en la convención partidaria de 2008. "Su gente me llama constantemente. Y tiene voluntarios suficientes para hacer esos contactos".

La intensa actividad de Clinton esta semana indica la magnitud de la preocupación en su campaña. El jueves, la sala de mediana capacidad en el centro de Columbus estaba semivacía durante su evento, y se agrupó a los asistentes en una zona acordonada para dar la impresión de una multitud.

Muchos demócratas temen que Sanders, un socialista independiente que busca la candidatura de su partido, no pueda ganar una elección general. Y ante el vencimiento inminente de los plazos para inscribirse en las primarias de los estados cruciales, se reducen las posibilidades de que el vicepresidente Joe Biden o cualquier otro se inscriba en la contienda.

Clinton sigue encabezando las encuestas nacionales, tiene decenas de millones de dólares para gastar en su campaña y cientos de empleados a sueldo en su cuartel general en Brooklyn. Pero ha dejado de encabezar las encuestas en los dos primeros estados donde se vota: Iowa y New Hampshire.

Últimamente, en lugar de transmitir su mensaje sobre sus planes para la clase media, ha tenido que responder a preguntas sobre el uso de su cuenta privada de correo electrónico cuando era secretaria de Estado. Mientras tanto, la campaña de Sanders con su mensaje contra la clase política trata de presentarlo como una alternativa viable para los demócratas.

"Que nadie les diga que somos extremistas y estamos fuera de la corriente predominante. Nosotros somos la corriente predominante", dijo Sanders en una conferencia telefónica con activistas sindicales el miércoles por la noche.

Julia Barnes, directora de la campaña de Sanders en New Hampshire, dijo que el entusiasmo por su candidato está "basado en las propuestas", no es reflejo de una corriente contra Clinton. A principios de agosto, tenía cuatro empleados a sueldo en New Hampshire. Ahora tiene 37.

Barnes dijo que los votantes "vienen a Bernie porque creen en lo que dice".