Los mercados financieros en Brasil cayeron el jueves luego que la agencia de calificación de riesgo Standard & Poor's rebajase el estatus de la deuda soberana del país a "basura".

Al cierre de la jornada el real brasileño había retrocedido 1,34%%, a 3,85 por dólar, y habría caído más si el Banco Central no hubiese intervenido al vender unos 1.500 millones de dólares en el mercado al contado.

El índice Bovespa de la bolsa de Sao Paulo descendió 0,33%.

La presidenta Dilma Rousseff se reunió por la mañana con miembros de su gabinete y líderes del Congreso para conversar sobre la disminución de la calificación de la deuda y dijo que no era un evento catastrófico.

Asesores presidenciales le dijeron al periódico Folha d S. Paulo que Rousseff los exhortó a que reduzcan el gasto público.

El ministro de finanzas Joaquim Levy señaló en conferencia de prensa que el país debe reducir el gasto público e incrementar los impuestos "para brindarle más seguridad y tranquilidad a la economía". Dijo que el gobierno apunta a un excedente primario de 0,7% del producto interno bruto en 2016.

"Es el mínimo necesario para cumplir con la deuda pública", comentó.

Levy, un ministro partidario del libre mercado y que no es del agrado del Partido de los Trabajadores, de Rousseff, ha exhortado repetidas veces a aplicar mayores medidas de austeridad, recortes en los gastos y a que el gobierno encuentre nuevas fuentes de ingresos, a través de impuestos u otros medios.

Rafael Paschoare, profesor de economía de la Universidad de Sao Paulo, señaló al portal noticioso G1 que la reducción de la calificación refleja que las agencias de evaluación de riesgo "ya no le creen al gobierno cuando dice que las cosas mejorarán".

Para Roberto Luis Troster, también de la Universidad de Sao Paulo, la reducción "representa la pérdida de la credibilidad de Brasil".

"O el país responde rápidamente haciendo los ajustes fiscales necesarios o nuestras expectativas de crecimiento seguirán disminuyendo", afirmó.

La reducción viene luego de que Rousseff presentara un presupuesto al Congreso que ya incluía un déficit de unos 10.000 millones de dólares, lo que significa que les dejó a los legisladores la tarea de decidir dónde hacer los recortes.

El descenso en la calificación, aunque esperado, llegó mucho antes de lo que anticipaban muchos analistas y en un momento de gran volatilidad en la economía brasileña, con la inflación rondando el 10% y el desempleo en su punto más alto en décadas.

Ana Galvao, profesora asociada de modelos económicos en la Escuela de Negocios Warwick, en Gran Bretaña, dijo a través de un comunicado enviado por correo electrónico: "La economía brasileña está pagando el precio por sus políticas fiscales y monetarias de crecimiento poco ortodoxas aplicadas entre 2010 y 2014, que junto con la inestabilidad política causada por los escándalos de corrupción, son las principales responsables de la crisis actual y la reducción de la calificación de su deuda a 'basura'''.