Catorce personas acusadas de traficar a migrantes desde Dinamarca infringiendo las leyes de asilo de Europa fueron detenidas por la policía sueca.

Lars Forstell, vocero de la policía, informó el martes que los detenidos son sospechosos de transportar de forma ilegal a migrantes a través del puente Oresund desde Copenhague, Dinamarca, a Malmo, Suecia.

Se desconocía de inmediato si los sospechosos son parte de una red de tráfico organizada o individuos que quieren ayudar a migrantes a convertirse en suecos por razones humanitarias.

El puente se ha convertido en otro punto crítico en los intentos de la Unión Europea de mantener sus reglas de asilo intactas mientras cientos de miles de personas llegan a sus fronteras buscando alejarse de la guerra, persecución y pobreza. Bajo las reglas de la UE deben solicitar asilo en el primer país de la UE al que entren, no viajar de un país a otro.

Decenas de migrantes y refugiados llegaron el martes a la estación central de Malmo por tren, autobús o auto atravesando el puente de Copenhague.

Anders Holsteng, un maestro de 35 años de Dinamarca, dijo que se declaró enfermo el martes para poder llevar a un grupo de sirios a Malmo después de darles hospedaje durante la noche.

"Creo que es mi deber ayudar a gente en fuga", agregó.

La policía danesa exhortó a la gente que quiere ayudar a los migrantes a donar comida o ropa, pero no a darles hospedaje sin autorización ni movilizarlos entre fronteras.

Aun así, muchos están llegando a Suecia, con o sin ayuda. La Agencia de Inmigración Sueca dijo que unas 700 personas solicitaron asilo en Malmo desde la semana pasada.

Suecia es considerada por muchos como uno de los países más abiertos para quienes buscan asilo. Alemania fue el único en la UE que dio albergue a más refugiados el año pasado.

Hossam Khatib, un sirio en busca de asilo procedente de Homs, dijo que quería llegar a Suecia porque había escuchado que "era un buen país".

"Son muy amigables", dijo Khatib después de que voluntarios lo recibieran y ofrecieran comida, café y consejo en la estación central de Malmo. "Ahora puedo sonreír".

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El periodista de Associated Press Karl Ritter en Estocolmo contribuyó a este despacho.