Escolares ondearon banderas y tropas paramilitaries desfilaron con sus uniformes de combate mientras durante la masiva ceremonia organizada el martes por el gobierno chino para celebrar el 50 aniversario de la creación de la Región Autónoma de Tíbet bajo el firme control de Beijing.

En el acto se alabaron los sus éxitos económicos del Tíbet bajo el gobierno del Partido Comunista, al tiempo que activistas criticaron su historial en materia de derechos humanos.

El asesor político Yu Zhengsheng dijo que Tíbet estaba étnicamente unido durante su discurso en la capital tibetana, Lhasa, frente al impresionante Palacio Potala, en su día la residencia del Dalai Lama y ahora convertido en museo.

"Durante los últimos 50 años el Partido Comunista Chino y el pueblo tibetano han liderado la transformación del viejo subdesarrollado Tíbet a un nuevo vibrante y socialista Tíbet", dijo Yu ante un público formado por centenares de escolares, soldados y policía armada que aplaudieron y ondearon banderas.

El nivel de vida de sus habitantes mejoró, se construyeron infraestructuras y si producto interno bruto creció 68 veces, explicó Yu durante una ceremonia emitida en directo por la televisora estatal.

A discurso de Yu le siguió un desfile, en el que participantes marcharon con el emblema nacional de China, además de con retratos de líderes presentes y pasados, incluyendo el actual presidente del país, Xi Jinping. Bailarines y músicos con el traje tradicional tibetano realizaron actuaciones aunque en el acto no se vio a representantes del clero budista, la columna vertebral de la cultura tradicional de la región.

El Tíbet ha sido fuente de controversia desde que Beijing envió soldados a ocupar la región del Himalaya tras la revolución comunista 1949. Beijing sostiene que la región formó parte del territorio chino durante siglos, aunque muchos tibetanos alegan que tiene un largo historial de gobiernos autónomos encabezados por líderes budistas.

El tradicional gobernante budista de la región, el Dalai Lama, huyó en 1959 en medio de un levantamiento fallido contra el gobierno chino y sigue abogando por un nivel significativo de autonomía bajo el mando chino.

China estableció la región autónoma de Tíbet en 1965, una de las cinco zonas del país que cuentan con esta calificación hoy en día. Aunque teóricamente la región se encarga de gestionar sus propios asuntos, los altos cargos del Tíbet está nombrados por Beijing y se espera que gobiernen con mano de hierro. La región, que tiene solo la mitad del territorio tradicional de Tíbet, está cerrada a la mayoría de los medios de comunicación extranjera y cuenta con múltiples filtros de seguridad desde los letales disturbios antigubernamentales de 2008.

Refiriéndose al Dalai Lama, Yu dijo que sus actividades y las de otros para "dividir China y socavar la unión étnica han sido derrotadas una y otra vez".

Free Tibet, un grupo de derechos con sede en Londres, dijo que Pekín estaba tratando de definir la identidad tibetana de acuerdo con sus prioridades, y que los tibetanos sufren restricciones de movimiento, censura y viven en un sistema diseñado para castigar la oposición al gobierno de Beijing.