Corea del Norte y del Sur acordaron el martes que entre el 20 y 26 de octubre celebrarán reuniones de familias que fueron separadas por la Guerra de Corea a inicios de la década de 1950, un pequeño pero importante progreso para las naciones rivales que apenas el mes pasado se amenazaban una a la otra con ir a la guerra.

Un centenar de personas, en su mayoría ancianos, de ambos países se reunirán con sus familiares entre el 20 y el 26 de octubre en el centro turístico Diamond Mountain en Corea del Norte, según el Ministerio de Unificación de Seúl y medios estatales norcoreanos.

La decisión se tomó luego de negociaciones nocturnas -- que habían comenzado el lunes -- entre los funcionarios de la Cruz Roja de ambas naciones en la localidad fronteriza de Panmunjom. Ambas naciones facilitaron las conversaciones tras llegar a un acuerdo el mes pasado para aliviar las tensiones que las tuvieron al borde de una guerra. La animosidad se acrecentó luego de que se atribuyera a Pyongyang la explosión de una mina que mutiló a dos soldados surcoreanos.

Las emotivas reuniones quedaron suspendidas a comienzos del año pasado. Sin embargo, el anuncio del martes no garantiza el éxito. Las naciones enemigas cuentan con un largo historial de no cumplir con los esfuerzos de reconciliación.

Reuniones planeadas en 2013 fueron canceladas de último minuto debido a un enfado de Corea del Norte en parte por sus acusaciones de que el Sur intentaba derrocar al gobierno de Pyongyang.

La mayoría de los solicitantes superan los 70 años de edad y están desesperados por ver a sus seres queridos antes de morir. Muchos coreanos ni siquiera saben si sus familiares del otro lado de la frontera siguen con vida, debido a que sus gobiernos han prohibido la mayoría de los intercambios de cartas, llamadas telefónicas y correos electrónicos.

Algunos analistas extranjeros se mantienen escépticos ante los vínculos intercoreanos, debido a la especulación de que el Norte lanzará lo que describen como un satélite para celebrar el 70 aniversario del partido en el poder, el 10 de octubre. Lanzamientos similares han provocado tensiones internacionales y otras naciones han calificado dichos lanzamientos de pruebas disfrazadas de misiles de largo alcance. Un nuevo lanzamiento de ese tipo pondría en riesgo las reuniones.

Unos 22.500 coreanos han participado en las breves reuniones -- 18.800 en persona y el resto en video -- durante un periodo de tregua. A ninguno de ellos se les dio una segunda oportunidad de reunirse con sus familiares, de acuerdo con Cruz Roja de Corea del Sur.

Autoridades surcoreanas han solicitado desde hace tiempo reuniones más regulares y expandir el número de participantes. A Corea del Norte le preocupa que las reuniones abran al país a la influencia de su vecino del sur y amenacen el poder del partido gobernante.

Ambas coreas permanecen divididas por la frontera más militarizada del planeta desde que la Guerra de Corea, entre 1950 y 1953, terminó con un armisticio, pero sin un tratado de paz.