En la oleada humana de árabes, asiáticos y africanos que buscan refugio en Europa de la guerra y la pobreza, son los niños los que, a menudo, sufren más.

Mientras el presidente de Francia, Francois Hollande y la canciller alemana, Angela Merkel, logran acordar un plan para repartir la carga migratoria a lo largo del continente, varios miles de niños han llegado a Europa, soportando la carencia de agua y alimentos, así como condiciones climáticas impredecibles.

Los fotógrafos de The Associated Press captaron 24 horas de una crisis que no ha dado indicios de terminar, como la fotografía de un niño sirio yaciendo semidesnudo en el piso de concreto, aquejando los estragos de una ola de calor en la isla griega de Lesbos. El niño estaba en una protesta de los migrantes y refugiados que exigían un proceso más rápido por parte de las autoridades para emitir los documentos de viaje.

Otro niño sirio fue fotografiado envuelto en un cobertor térmico luego de llegar acompañado de varias personas a Lesbos, tras cruzar desde Turquía en pequeñas balsas. Los voluntarios ayudaron a decenas de empapados y temblorosos niños a descender de la embarcación hacia la seguridad de la playa europea.

El gobierno interino de Grecia señala que al menos dos terceras partes de los entre 15.000 y 18.000 refugiados y migrantes varados en condiciones "miserables" en la isla del Mar Egeo, serán llevados a tierra continental dentro de los próximos cinco días.

En Alemania, una fotografía mostró un panorama completamente distinto: uno de optimismo. Dos niños llegan a la estación ferroviaria en Munich, sonrientes y con sus muñecos de peluche y ropa limpia. Posiblemente hayan llegado a su destino final, alistándose a presentar su solicitud de asilo en Alemania.