Manifestantes acamparon el lunes en Chisinau, la capital de Moldavia, para exigir una investigación ante la desaparición de unos 1.500 millones de dólares de tres bancos del país el año pasado.

Los organizadores de grupos no gubernamentales instalaron unas 40 pequeñas carpas en una de las plazas principales, un día después de que decenas de miles de personas se unieron a la protesta contra el gobierno para exigir la renuncia del gobernador del banco central, el procurador general y otros funcionarios.

El dinero desapareció de los bancos Savings Bank, propiedad del gobierno, Social Bank y Unibank antes de las elecciones parlamentarias de 2014, y dichas instituciones fueron colocadas bajo la administración del Banco Nacional de Moldavia un mes después. Las pérdidas fueron cubiertas con reservas estatales.

Un reporte parlamentario no publicado señaló que parte de los fondos fueron transferidos a bancos rusos. Los tres bancos son propiedad de inversionistas rusos y moldavos.