Jorge González se levantó temprano el lunes. Bebió su desayuno y se dirigió a la parroquia Natividad de María, en el pueblito Guarambaré, esperando que un grupo de fieles arrojara al aire desde el campanario billetes de baja denominación del guaraní, la moneda paraguaya.

"Este año tuve mejor suerte que el anterior: pude reunir 12.000 guaraníes (unos dos dólares), pero los nenes más grandes me golpearon y tiraron al suelo", relató el niño de 9 años a The Associated Press, feliz y transpirado con los billetes en sus manos.

El sacerdote polaco Marcos Wilk, de 52 años, perteneciente a la congregación de los franciscanos y párroco de Guarambaré, 50 kilómetros al sur de Asunción, dijo a AP que "esta tradición de regalar dinero a los niños pobres tiene más de 100 años, según me cuentan los vecinos más antiguos".

Relató que cuando llegó a Guarambaré 14 años atrás, con su iglesia fundada en 1580, "el lanzamiento de billetes desde el campanario, como parte de la fiesta patronal, ya era una costumbre pero de repercusión local. Hoy con la globalización de los medios es un ritual difundido en todo el mundo".

Para el religioso, el regalo de billetes "es muy discutido en la comunidad: una parte cree que es denigrante, por tanto habría que suspender esta práctica; otra considera que es un legítimo derecho de algunos fieles de compartir con los niños una partecita de sus ganancias en los últimos meses".

Agregó que "de todos modos hace dos años vengo pidiendo a la feligresía que haga donativos a la parroquia para mantener cinco comedores sociales para personas pobres. Nuestra parroquia tiene 35.000 fieles, la mayoría absoluta viviendo en la pobreza".

Pero Juan Vázquez, de 35 años, tiene otro punto de vista: "Tiré al aire billetes por un valor de 500.000 guaraníes (100 dólares) como agradecimiento a la Virgen María porque mi papá, de 85 años, pudo recuperarse de dos ataques cardiacos".

En tanto Jacqueline Benítez, de 43 años, comentó que llevaba cuatro años sin encontrar trabajo "hasta que desde marzo pasado tengo dos ocupaciones que me dan dinero para sostener a mi familia. Soy madre soltera. Entonces, obsequié 300.000 guaraníes (unos 60 dólares)".

Los personajes más llamativos del acontecimiento fueron los hermanos Domingo y José Medina, de 103 y 95 años, respectivamente. Ambos caminan apoyados en un bastón pero tienen problemas de audición. Rosa, una de las hijas del hombre que pasó el siglo de vida, dijo a AP que "ellos vienen a la fiesta patronal desde que eran niños, según me contaron... En esta ocasión trajeron dinero y yo les ayudé a repartirlo", acotó.

Frente al templo los niños más ágiles no podían ocultar su alegría por haber capturado al vuelo algunos billetes, mientras muchos otros se retiraban cabizbajos hasta el año próximo.