Zaha Hadid Architects, la empresa que ganó el concurso para diseñar el estadio de los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 aunque su proyecto fue desestimado más tarde, dijo que se asoció con la empresa japonesa de diseño e ingeniería Nikken Sekkei en un intento por recuperar la obra.

El primer ministro japonés, Shinzo Abe, anunció en julio el descarte del diseño de la arquitecta estrella iraquí-británica Zaha Hadid por ser demasiado caro, tratando de acallar una protesta por el enorme y futurista recinto.

El gobierno comenzó a aceptar nuevas propuestas para el estadio nacional, con un coste máximo de 155.000 millones de yenes (1.300 millones de dólares). El primer proyecto de Hadid tenía un coste estimado de más de 250.000 millones de yenes (2.000 millones de dólares).

Las dos empresas dijeron el lunes que ofrecerán el "plan más rentable" para asegurar que el estadio está listo para los Juegos Olímpicos de 2020.

Zaha Hadid Architects y Nikken Sekkei deben encontrar todavía un contratista capaz de comprometerse a un menor coste y a las limitaciones de tiempo de las nuevas condiciones. Los que trabajaron con Zaha Hadid Architects en la anterior versión del proyecto ya no forman parte de él.

Nikken Sekkei dijo que lleva trabajando con Hadid en el proyecto desde mayo de 2013 y que está "técnicamente listo" para iniciar la construcción.