Luego de la repentina muerte de su hija de 18 años, Fred y Dorothy McIntosh Shuemake tomaron una decisión incómoda: no se iban a preocupar por ser señalados, por los chismes o el estigma familiar. Le ordenaron a la funeraria que comenzara el texto del obituario de Alison Shuemake afirmando rotundamente que ella murió por "sobredosis de heroína".

Ellos no son los primeros padres en duelo en Estados Unidos que mencionan la heroína en un obituario, pues las muertes por sobredosis casi se cuadruplicaron a nivel nacional en una década, pero es poco frecuente, incluso en una comunidad del suroeste de Ohio que está por alcanzar otro récord anual por muertes relacionadas con esta droga.

"No había ninguna duda", dijo Dorothy. "Hemos visto otras muertes cuando se trata de heroína y las familias no hablan de eso porque están avergonzados o se sienten culpables, pero en ese momento no importa la vergüenza".

Su voz comenzó a quebrarse, sentada junto una mesa con fotos de Alison: en una muestra el diploma de secundaria que obtuvo este año, los certificados de premios y algunas de sus cosas favoritas, como una coneja de peluche llamada Ashley, que dice "Te amo" y que hizo Alison cuando era niña.

"Lo que realmente importa es alejar a otras personas, especialmente los niños, para que no intenten esto... No queremos que nadie pase por el mismo dolor que nos dejó", añadió.

Dorothy y Fred, un exdetective de la policía de Middletown que investigaba delitos contra niños, quieren alertar al resto de la gente sobre lo que los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) califican de una epidemia.

En el condado de Butler, donde vive la pareja, las estadísticas del forense muestran que las muertes relacionadas con heroína aumentaron en dos años, de 30 a 103 en 2014. En los primeros seis meses de este año se llevaban 86 registradas.

La decisión de la pareja provocó amplias muestras de apoyo, tanto a nivel local como en las redes sociales en todo el mundo.

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Dan Sewell está en: http://www.twitter.com/dansewell