Decenas de globos blancos flotaron sobre el puerto de Vancouver como parte de una ceremonia para honrar a dos niños sirios cuyas muertes en el mar de Turquía provocaron indignación en todo el mundo y reflejaron la gravedad de la crisis de los refugiados en Europa.

La tía de los pequeños, Tima Kurdi, con lágrimas en los ojos, arrojó un ramo de flores amarillas al agua como parte de la ceremonia el sábado. Miró al cielo después de que ella y otros dolientes soltaron los globos, que tenían fotos adjuntas de Aylan, de 3 años de edad, y Ghalib, de 5.

Kurdi dijo que espera traer a los familiares sobrevivientes a Canadá, donde ella llegó hace más de dos décadas.

Un hermano de ella, Abdullah, ha dicho que no quiere dejar su ciudad natal de Kobani, en Siria, a donde volvió el viernes para enterrar a sus hijos y su esposa Rehanna, dijo Kurdi.

Ellos se ahogaron después que zozobró el bote sobrecargado donde viajaban en su intento de llegar a la isla griega de Kos. Abdullah fue uno de los pocos sobrevivientes.

"Un día lo traeré aquí. Él no puede estar solo allá", dijo Kurdi.

Familiares, amigos y extraños llenaron un pequeño teatro donde se realizó un funeral el sábado.

Entre lágrimas, Kurdi recordó la última llamada telefónica que Ghalib le hizo a su abuelo, la noche antes de abordar el barco.

"Él le dijo: '¿Puedes traer tu camión aquí y llevarme? No quiero ir con ellos al agua''', dijo.

Kurdi dijo que su abuelo trató de tranquilizar a Ghalib, diciéndole que no se preocupara y que estaría bien. Dijo que en el fondo, pudo oír a Aylan riendo. "Aylan nunca lloraba. Siempre reía. No sabía cómo llorar", agregó.

La mujer quería llevar a sus dos hermanos a Canadá y primero presentó una solicitud a nombre de su hermano mayor, Mohammed, la cual fue rechazada por estar incompleta.

Kurdi dijo que no culpa al gobierno canadiense. Fue esa solicitud rechazada la que impulsó a Abdullah a embarcarse en el viaje con su familia, dijo. Ella le envió 5.000 dólares para pagar a los contrabandistas a fin de que los llevaran en un barco.

El viaje en bote era la "única opción" que le quedaba a la familia para huir de los horrores en Siria, donde extremistas del grupo Estado Islámico decapitaron a un pariente de su cuñada, dijo.