Unos 2.500 huelguistas se congregaron el domingo frente al despacho del primer ministro en Jerusalén para protestar por la reducción de fondos para las escuelas cristianas, informó la policía.

Los administradores de las escuelas cristianas acusan a Israel de reducir sus fondos como táctica para presionarlas a fin de que se incorporen al sistema israelí de escuelas públicas, una medida que a su juicio interferiría con los valores cristianos y altos logros académicos.

La gran mayoría de cristianos en Israel son de ascendencia árabe, y legisladores árabes se sumaron a estudiantes, padres y directores en la manifestación del domingo, donde ondearon banderas y ostentaron carteles con leyendas como "Las escuelas cristianas no están en venta".

Unos 33.000 estudiantes en 47 escuelas están en huelga desde que comenzó el año escolar el 1 de septiembre. Los manifestantes se quejan de que Israel sigue financiando plenamente las redes de escuelas privadas que sirven a los judíos ultraortodoxos a la vez que reduce el presupuesto para cristianos.

"Esto es discriminación y ustedes saben que nosotros pagamos todas nuestras obligaciones y, como ciudadanos de este país, somos obedientes de las leyes y merecemos derechos equitativos", afirmó Ibrahim Fakhouri, un padre de la ciudad árabe de Nazaret.

Los cristianos representan un pequeño porcentaje de la minoría árabe del 20%. En el lugar natal del cristianismo, los cristianos son menos del 2% de la población de Israel y los territorios palestinos. En Israel hay unos 150.000 cristianos y otros 50.000 dispersos en Jerusalén oriental, Cisjordania y la Franja de Gaza. Aunque no han experimentado la persecución violenta que ha diezmado las comunidades cristianas en otros sitios de la región, la población ha ido decreciendo paulatinamente a medida que los cristianos huyen de los conflictos o buscan mejores oportunidades en el exterior.

Según un arreglo de larga data, las escuelas privadas y otros establecimientos privados de enseñanza que manejan sus propios asuntos reciben una financiación parcial del gobierno, y el resto lo cubren con donaciones o matrículas. Los fondos oficiales abarcan unas tres cuartas partes de los costos regulares de las escuelas privadas, pero el estado ha reducido otra financiación suplementaria.

Los manifestantes de las escuelas cristianas se quejan de que esta financiación pública ha sido reducida sistemáticamente en los últimos años a las escuelas elementales. Para compensar, las escuelas aumentaron sus matrículas, una carga para la comunidad árabe cuyo ingreso promedio es generalmente inferior al promedio nacional.

"Nosotros, en todas las escuelas cristianas árabes, exigimos igualdad. No hay igualdad para nuestras escuelas", se lamentó Ragheed Massad, un estudiante de Nazaret.