En medio de la crisis de migrantes en Europa, el primer ministro de Finlandia Juha Sipila espera dar un ejemplo a sus compatriotas: abrió las puertas de su segunda casa a los refugiados.

Sipila dijo el sábado que luego de discusiones y consultas con autoridades locales, él y su esposa decidieron poner su casa en Kempele, una ciudad de 17.000 habitantes en el centro del país, a la disposición de refugiados a partir del 1 de enero. Los Sipila no han usado la casa desde que se mudaron a Helsinki.

"Todos deberíamos pensar en qué podemos hacer", dijo a la televisora finlandesa MTV.

En semanas recientes, el país nórdico ha registrado un incremento en el número de solicitantes de asilo --personas que escapan de la pobreza y conflictos en el Oriente Medio y Europa Oriental-- que llegan a Finlandia vía Suecia. Las autoridades esperan que la cifra llegue a 30.000 para finales del año, comparado con las 3.600 que solicitaron asilo en la nación en 2014.

"Es fácil dejarle todo a la sociedad, pero la sociedad tiene sus límites. Mientras más actividad civil podamos tener en este asunto, mejor", dijo. Un solicitante de asilo "merece un tratamiento humano y una genuina actitud de bienvenida de parte de nosotros los finlandeses".

La oferta de Sipila pudiera causar algunas tensiones en su gobierno de coalición de centroderecha, incluso su propio Partido del Centro, los conservadores por la UE y el populista Partido de los Finlandeses.

Este último, el segundo mayor del país, ha estado pidiendo leyes más estrictas contra la inmigración, aunque se distancia de los partidos de ultraderecha en Europa.

Sipila llamó a los finlandeses a abstenerse de comentarios xenofóbicos y racistas.

"Le pido a todos que cesen todo comentario de intolerancia y se concentren en cuidar a personas que escapan de zonas de guerras, para que puedan sentirse a salvo y bienvenidos en Finlandia", dijo.

Por el momento no se divulgaron detalles de la capacidad de la casa ni de cómo solicitar residencia en la misma.