Un mexicano al que habían deportado cuando estaba bajo fianza a la espera de un juicio en Wichita por reincidir en su regreso no autorizado a Estados Unidos no tuvo el viernes otra oportunidad para lograr la libertad debido a sus más recientes líos con la justicia.

Juan López Morales renunció a su derecho de impugnar su detención a la espera de juicio después de que lo volvieran a capturar en suelo estadounidense.

Su abogado defensor, Steve Gradert, dijo al término de la audiencia que su cliente purga ahora una condena de 18 meses debido a un caso en Texas en el que se le acusó de reincidir en ingresar sin permiso al país. Pero incluso si no hubiera renunciado a su derecho a impugnar, habría sido difícil para él conseguir que le concedieran otra vez fianza en el caso en Kansas, agregó.

Los fiscales en ese estado afirman que su caso contra el mexicano de 41 años pone de relieve los problemas que se presentan cuando se concede fianza a inmigrantes que viven sin permiso en Estados Unidos. La deportación más reciente de López Morales, en 2014, se efectuó a pesar de los esfuerzos de los fiscales para mantenerlo en el país a fin de que enfrentara juicio y si era condenado imponerle una larga pena de prisión.

López Morales perdió su residencia legal debido a una condena en 1994 y una sentencia de prisión por robo, aunque no lo deportaron hasta que un juez de inmigración ordenó que lo echaran del país en 2009. Desde entonces había regresado sin permiso a Estados Unidos en al menos cinco ocasiones en las que también lo deportaron, según documentos judiciales.

"Toda su familia vive aquí. No tiene a nadie en México", señaló Gradert.

El anterior abogado de López Morales convenció a un juez de que concediera al detenido la libertad bajo fianza en 2014 y señaló que el hombre estaba acusado de una infracción no violenta, había vivido en la zona de Wichita unos 25 años y tenía decenas de parientes locales, como su esposa y dos hijos.

Sin embargo, debido a su situación migratoria, López Morales fue transferido para detención al Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) después de que pagara su fianza. Y tal como lo habían advertido los fiscales, el ICE lo deportó antes de que fuera sometido a juicio.

Gradert afirmó que ha advertido a sus clientes que enfrentan cargos relacionados con inmigración que "cada vez que regresen, las cosas se pondrán peor".

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Interactivo AP:

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