Brendon de Jonge no sabe de dónde sacó la calidad para dar una ronda como la del viernes en el Deutsche Bank Championship. En cambio, para Jordan Spieth no fue tan raro cerrar una jornada por arriba del par.

De Jonge embocó siete birdies durante una jornada con condiciones meteorológicas idóneas en el campo TPC Boston para firmar una tarjeta de 65 impactos, seis bajo par. Tomó así una ventaja de dos golpes sobre nueve rivales, incluidos Rickie Fowler, Henrik Stenson y Luke Donald.

"Desafortunadamente, yo llevaba una racha difícil en los meses recientes", dijo el golfista de Zimbabue. "Sentía que mi golf estaba bien, pero el marcador no lo reflejaba. Ahora todo hizo sintonía".

Jason Day, quien necesita una victoria para ascender por primera vez en su vida a lo más alto del escalafón, se ubicó en cinco bajo par hasta que incurrió en dos bogeys en sus últimos cinco hoyos. Se anotó una ronda de 68, con lo que está en la pelea.

Rory McIlroy, quien volvió a la cima del "ranking" y juega apenas por segunda vez desde el US Open por una lesión de tobillo, concluyó su recorrido en 70 golpes.

Lo de Spieth es inexplicable.

Lució evidentemente irritado cuando había transcurrido apenas una hora de su ronda, después de que dos malos golpes con los hierros derivaron en bogeys, y su jornada nunca mejoró.

El campeón del Masters y del US Open acumuló ocho bogeys para un marcador de 75, igualando su peor inicio del año. Tras no pasar el corte en The Barclays, el golfista texano llega a la segunda ronda empatado en el 80mo puesto.

Es la primera vez desde 2014 que Spieth ha tenido tres rondas consecutivas por encima del par.

Se marchó del campo sin hablar con la prensa.

El colombiano Camilo Villegas fue el latinoamericano mejor ubicado, con una tarjeta de 72 golpes, uno encima del par. El mexicano Carlos Ortiz se ubicó en 74.