En gran medida, la NFL es una liga predecible. Peyton Manning tendrá grandes números. Los Packers, Patriots y Broncos serán competitivos. Y hasta se tiene una buena idea de qué novatos pueden destacar o qué entrenadores estarán en la cuerda floja.

Pero siempre existe el factor sorpresa. Ese pequeño grupo de intangibles que convierten una derrota en victoria, a un jugador bueno en una súper estrella y a un equipo mediocre en uno competitivo. Es, básicamente, el ingrediente principal en el que la liga ha construido su multimillonario éxito.

Casi todos los años, hay un equipo que rompe todos los pronósticos para ubicarse en la postemporada.

La temporada 2015 presenta varios candidatos a tomar la liga por asalto:

VIKINGS DE MINNESOTA

Mike Zimmer inicia su segunda temporada como coach de los Vikings con la encomienda de progresar con respecto a lo conseguido el año pasado. Dotado de un equipo joven, la tarea es, en el papel, complicada. Pero el retorno de uno de los mejores running backs de la NFL, Adrian Peterson, hace que todo luzca un poco más fácil.

Tras perderse prácticamente toda la temporada 2014 debido a una suspensión, Peterson, de 30 años, regresa con piernas frescas y una mentalidad de revancha, que solo pueden beneficiar al quarterback de segundo año Teddy Bridgewater.

La ofensiva de Minnesota luce promisoria. Peterson atraerá la atención de las defensivas, y Bridgewater cuenta con un grupo de receptores jóvenes y explosivos, comandados por el polémico Mike Wallace y el versátil Cordarrelle Patterson. Estas herramientas hacen que Zimmer puedan enfocarse en su fortaleza, la defensa.

Coordinador defensivo en la NFL durante 14 años, Zimmer buscará implantar su huella en una defensiva joven, que en 2014 se colocó como la onceava mejor en puntos permitidos, un logro al considerar que no cuenta con las grandes figuras de otros conjuntos.

Minnesota está cerca del protagonismo. En 2014 tuvo marca de 2-4 en partidos decididos por cuatro puntos o menos, incluyendo derrotas ante Detroit y Green Bay, equipos de playoffs. Ello refleja que Minnesota está a un paso de ser un equipo que pase de 7-9 a 9-7 o mejor, y ese paso bien podría dárselos Peterson.

RAMS DE SAN LUIS

Las esperanzas para la nueva temporada tienen nombre y apellido: Nick Foles. El quarterback procedente de Filadelfia busca ser la pieza clave para finalizar las penurias ofensivas de los Rams. Pero no es tan sencillo.

Incluso si a la llegada de Foles se suma la del running back novato, Todd Gurley, San Luis aún debe esperar que una renovada, por no decir parchada, línea ofensiva mantenga de pie y sano a Foles para que pueda inyectarle vida a un ataque carente de verticalidad.

Son muchas condicionantes e intangibles las que necesita la ofensiva de los Rams, pero para su buena fortuna, la defensa no tiene muchas preocupaciones, al poseer una de las líneas más dominantes de la liga, que le permitirá poner presión con 4 frontales y esparcir la ayuda en el resto del terreno.

La defensa está en su lugar, en caso de que el ataque se acerque uno o dos pasos a ese nivel, San Luis podría salir de las penumbras, especialmente en el Oeste de la NFC, en donde el resto de los equipos, con excepción de Seattle, dieron un paso al frente.

GIGANTES DE NUEVA YORK

Eli Manning tiene cuatro cosas que presumir: dos anillos de Súper Bowl y dos de los mejores receptores de la NFL - cuando están sanos. Si Víctor Cruz y Odell Beckham Jr. pueden evitar las lesiones y coincidir en el terreno, entonces la ofensiva de los Gigantes está en buena posición para atraer reflectores.

En caso de que Mannning tenga un poco de apoyo del ataque terrestre, que le otorgue el suficiente tiempo para conectarse con Cruz y Beckham, la ofensiva de los Gigantes podría hacer el ruido suficiente, y de paso, salvar el empleo del coach Tom Coughlin.

Las malas noticias son que la defensiva número 29 en yardas permitidas en 2014, no hizo mucho por reforzarse, e incluso perdió por tiempo indefinido a su líder Jason Pierre-Paul. Lo bueno es que si la ofensiva ejecuta al nivel que puede ofrecer, el destino está en sus manos, pues su calendario es relativamente accesible, al igual que la división, que es una gran incógnita. Y si los Gigantes, por una u otra razón, entran a playoffs, es por todos sabido lo que pueden hacer en enero. y febrero.