Un hombre de 65 años fue atacado el viernes por un tiburón en la costa del estado más poblado de Australia, pero logró subir de nuevo a su kayak y recibir ayuda para atenderse de una lesión grave en la pierna, informó la policía.

David Quinlivan fue atacado cuando remaba en su kayak ligero cerca del pueblo de Forster, en el estado de Nueva Gales del Sur, a 300 kilómetros (185 millas) al norte de Sydney, agregó la policía. Dijo que cayó al agua pero que logró subir otra vez al kayak y acercarse a la costa, donde varias personas lograron ayudarlo a salir del agua.

Uno de ellos, Warren Thompson, dijo que él y otros corrieron para ayudar a Quinlivan.

"Había perdido su remo, pero logró subir de nuevo al kayak y usó una ola para llegar hasta la playa", dijo Thompson, quien agregó: "Creíamos que había sufrido un ataque al corazón. Cuando nos acercamos a él, nos dijo que nos alejáramos del agua".

Quinlivan fue trasladado en helicóptero para someterlo a una cirugía de emergencia por una lesión en la pierna. El servicio de ambulancias del estado describió las lesiones como graves.

Hace dos semanas, un surfista de 38 años sufrió lesiones que pusieron en riesgo su vida cuando fue atacado por un tiburón en Port Macquarie, 100 kilómetros al norte de Forster.

Tres semanas antes, un surfista de 52 años fue herido de gravedad luego de golpear repetidamente a un tiburón que lo atacó en Evans Head, a 230 kilómetros (140 millas) al norte de Port Macquarie, en el undécimo ataque --incluida una muerte-- en cinco meses a lo largo de un tramo de 20 kilómetros (12 millas) de la costa norteña de Nueva Gales del Sur.

El 9 de febrero, un turista japonés de 41 años murió en el pueblo turístico de Ballina, también en Nueva Gales del Sur. El único ataque mortal en Australia desde entonces fue en julio, cuando un buzo de 46 años murió en la isla de Tasmania, a 1.600 kilómetros (1.000 millas) al sur de Ballina.

Es común la presencia de tiburones en las playas australianas, pero los ataques fatales son raros. En las últimas décadas, el país ha mantenido un promedio inferior a dos muertes al año.