El acuerdo nuclear con Irán que promovió enérgicamente el presidente Barack Obama y al que se opuso con la misma vehemencia el Partido Republicano está apunto de ser aprobado en el Congreso.

En el Senado, sus partidarios demócratas dicen tener los decisivos 34 votos a favor, después que la senadora Barbara Mikulski calificó el pacto como "la mejor opción disponible para impedir que Irán tenga una bomba nuclear".

Eso permitiría a los partidarios sostener un veto de Obama, de ser necesario, a una resolución reprobatoria que los republicanos tratan de imponer este mes. Los legisladores republicanos que controlan ambas cámaras del Congreso dijeron que Irán recibe demasiadas concesiones en el acuerdo, que se propone limitar el programa nuclear iraní a cambio del alivio de las severas sanciones internacionales.

El líder de la mayoría en el Senado, el republicano Mitch McConnell, admitió a regañadientes que su bancada no podrá bloquear el acuerdo, que según dice deja un resquicio para desarrollar la capacidad nuclear.

Israel también ha manifestado su oposición al acuerdo por considerar que aproxima a Irán a desarrollar armas nucleares.

El secretario de prensa de la Casa Blanca, Josh Earnest, calificó el apoyo creciente al acuerdo una ratificación del esfuerzo de Obama por "garantizar que cada miembro del Senado comprenda exactamente qué está incluido en el acuerdo".

El debate en Estados Unidos parece más una disputa política partidista sobre un acuerdo multinacional avalado por las Naciones Unidas. Pero un voto de desaprobación en el Congreso podría indicar la disposición de los legisladores a introducir nuevas sanciones a riesgo de que Irán --y otros gobiernos-- abandonen el acuerdo y culpen del fracaso a Washington.

Los republicanos, que defienden sus mayorías en el Congreso y que buscan la Casa Blanca en las elecciones del año próximo, han condenado el acuerdo en términos apocalípticos. La mayoría de los demócratas ha salido en defensa del presidente.