El director ejecutivo de SodaStream, el fabricante de bebidas que está cerrando su fábrica en Cisjordania ante llamados a un boicot internacional en su contra, acusó el miércoles de antisemitismo a los críticos de la compañía y de estar dañando los intereses de los trabajadores palestinos a los que dicen proteger.

SodaStream, que fabrica máquinas que permiten a la gente hacer bebidas gaseosas, ha sido blanco de una campaña internacional que pide un boicot en su contra, el retiro de inversión y sancionar a empresas israelíes. Por lo que dijo eran razones financieras, SodaStream anunció que cerrará su planta en Cisjordania, pero el llamado movimiento BDS dijo que era un victoria y que su presión era la causa de la decisión.

El director ejecutivo Daniel Birnbaum dijo en la nueva planta ubicada en la profundidad del Desierto de Néguev de Israel --la cual reemplazará a la instalación de Cisjordania cuando cierre en dos semanas más-- que el movimiento de boicot ha tenido sólo un efecto "marginal" en su negocio. Acusó al movimiento BDS de propagar mentiras y dijo que a los empleados palestinos se les otorgaron salarios y prestaciones mucho más altas de las que podrían encontrar en Cisjordania.

"Es propaganda; es política; es odio. Es antisemitismo. Se trata de todas las cosas malas de las que no queremos ser parte", enfatizó Birnbaum.

El movimiento BDS ha crecido hasta convertirse en una red mundial de miles de voluntarios que interceden ante corporaciones, artistas e instituciones académicas para que corten relaciones con Israel. Tiene tres objetivos: el fin de la ocupación israelí de territorios capturados en la guerra de Medio Oriente de 1967, el fin de la discriminación sufrida por ciudadanos árabes de Israel y promover los derechos de los refugiados palestinos a regresar a propiedades familiares perdidas en la guerra que llevó a la creación de Israel en 1948.

Israel dice que el "derecho de regreso" de los palestinos llevaría a una afluencia masiva de refugiados que significaría el fin del país como Estado judío.

SodaStream estuvo en los titulares de noticias el año pasado cuando la actriz estadounidense Scarlett Johansson se desligó de la asociación caritativa internacional Oxfam debido a una disputa sobre su trabajo de embajadora de marca de la compañía con sede en Tel Aviv. Birnbaum dijo que la relación con Johansson fue por tiempo limitado y terminó poco después.

Después de gozar años de crecimiento, el ingreso de SodaStream cayó drásticamente en 2014 y el precio de su acción continúa cayendo.