Un grupo de productores de marihuana, cuyo cultivo en Paraguay es ilegal, protestó en el empobrecido departamento de San Pedro contra agentes antidrogas que destruyeron 140 hectáreas de la hierba cuya venta, presuntamente, es el principal ingreso de la comunidad.

La manifestación de unas cien personas se produjo en la colonia San José del Norte, a unos 290 kilómetros al norte de Asunción.

Gabriel Dos Santos, agricultor, dijo en entrevista telefónica con The Associated Press que "con el riesgo de ir preso, confirmo que en la colonia vivimos de la comercialización de marihuana".

"Pero no es porque somos traficantes. Sabemos que es ilegal, pero ¿qué podemos hacer si no recibimos ayuda estatal para producir sésamo, trigo o maíz? Años atrás, cultivamos sésamo y el precio en el mercado fue simbólico. Así no se puede vivir", se quejó.

Dos Santos informó que la Comisión Ciudadana de Desarrollo resolvió paralizar por tiempo indeterminado el movimiento educativo y laboral de la colonia.

"El gobierno gastó mucho dinero en enviar agentes antidrogas en helicópteros para destruir las plantaciones de marihuana. Ese dinero pudo haber invertido en arreglar los 50 kilómetros de camino de tierra desde la ruta pavimentada con asfalto hasta nuestra comunidad. No tiene lógica la actuación del gobierno. No le presta atención a las necesidades del pueblo pobre", argumentó.

En tanto, Luis Rojas, jefe antidrogas de Paraguay, dijo en entrevista con The Associated Press que la protesta en la colonia "debemos analizarla con mente abierta: por un lado, la producción de marihuana es contra la ley y debemos reprimirla".

"Por otra parte, los campesinos del norte deben optar por otros rubros agrícolas de renta. Para ellos la marihuana es rentable, no es de supervivencia", apuntó.

Rojas explicó que "décadas atrás esos compatriotas cultivaban algodón pero el acopiador les pagaba poco dinero por kilo y, además, durante la siembra les adelantaba dinero para cubrir sus gastos familiares. Entonces, se endeudaban y los acopiadores se aprovechaban de la situación para pagar bajos precios".

José Martínez, alcalde municipal del pueblo Villa Ygatimí, a unos 200 kilómetros de la colonia San José del Norte, expresó a la AP que en su comunidad la marihuana sigue siendo el sostén económico de las familias.

"El año pasado presenté informes ante organismos del gobierno y del Congreso sobre esta cruda realidad de ausencia del Estado, pero no hubo respuestas positivas. Tal vez no me prestaron atención porque soy militante del opositor Partido Liberal Radical Auténtico", se lamentó.

Rojas aseguró que en la actualidad "los patrones de la droga, a quienes buscamos para capturarlos, pagan a los campesinos unos 30.000 guaraníes (unos 8 dólares) por día solo para cuidar los cultivos de marihuana que se cosecha nada menos que tres veces al año debido a la tierra muy fértil".

Rojas dijo que "lo ideal es que los hermanos campesinos se dediquen a sembrar otros rubros de renta".

El acopiador de cannabis, posteriormente, paga 100.000 guaraníes (20 dólares) por kilo y éste la vuelve a vender a los traficantes por 400.000 guaraníes (80 dólares).

Brasil es el principal destino de la droga.