Monseñor Fausto Trávez, jefe de la Iglesia católica ecuatoriana, y el canciller Ricardo Patiño dieron por superado un conflicto surgido entre esa institución y el gobierno.

Trávez y Patiño se reunieron la noche del martes para buscar un acercamiento y solucionar el impase iniciado el jueves 28 de agosto.

"Con Monseñor Trávez hemos recordado los mensajes de amor, solidaridad y humildad ofrecidos por el papa Francisco en su reciente visita", escribió el canciller en su cuenta Twitter .

Agregó que se acordó "mantener los espacios de diálogo para consolidar las excelentes relaciones entre el gobierno nacional y la Iglesia católica".

Monseñor Trávez en declaraciones para la cadena radial Sonorama también señaló que el impasse estaba superado.

El enfrentamiento verbal entre ambas instituciones estalló tras declaraciones del arzobispo de Guayaquil, monseñor Antonio Arregui, que en una entrevista televisiva se refirió a las recientes protestas callejeras contra el presidente Rafael Correa y dijo que es "imprescindible un gesto que confirme su intención de escuchar a todos los sectores". Y agregó que el Gobierno debe hacer "rectificaciones".

Por su parte, el secretario jurídico del estado, Alexis Mera tildó de "insolente recadero de la derecha" al arzobispo de Guayaquil.

A su vez, Correa anunció el envío de una carta de queja a la Nunciatura Apostólica de Ecuador, alegando que "los curas no tienen derecho a participar en política".

Grupos laicos católicos anunciaron para el jueves una manifestación de apoyo a monseñor Arregui en las afueras de la Conferencia Episcopal Ecuatoriana, de la cual es presidente, y se oficiará una misa el sábado en Guayaquil, en su apoyo.